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Viaje a NY

febrero 3, 2011

Si, los nopalotes también vamos a NY. Una de las ciudades más famosas del mundo, la ciudad de los grandes edificios y emblema de los Estados Unidos, ésa misma fue nuestro siguiente destino después de nuestro viaje a Boston. Habíamos estado tres días con nuestro cliente, y al día siguiente saldríamos muy tempranito desde la central de camiones de South Station con rumbo a NY. Para que sepan, el viaje en camión nos salió gratis debido a un cupón de descuento que encontré en internet para la página de Megabus. Para las 10:30 AM, estaríamos llegando a la gran manzana.

Para nuestra suerte, encontramos un hotel bien ubicado (llamado Lotus) que contaba con cuartos con 5 camas, una para cada uno, y que estaba a sólo dos cuadras del Empire State. Llegamos ahi a dejar las maletas y empezamos a caminar con rumbo al norte, iríamos a Central Park. El aire pegaba fuertemente al ir caminando, hasta que llegamos a nuestro destino.

Central Park

Central Park estaba cubierto de nieve, el lago congelado en ciertas partes y de los árboles solo quedaban las ramas desnudas de hojas, caminamos un rato hasta llegar al Museo de Historia Natural.

Museo de Historia Natural

Triceratops

Debo de decirles que si regreso a NY, me gustaría dedicarle un día completo a este museo, su tamaño es impresionante. Cuatro pisos con salas de temas diversos, desde los dinosaurios, culturas antiguas, vida marina y fauna de los diferentes continentes, incluso pensaría que un día puede ser poco para el gran tamaño del museo. Desafortunadamente teníamos muchas cosas que ver y poco tiempo, asi que sólo estuvimos alrededor de 2 horas y media ahi.

De ahí fuimos al observatorio del Edificio Rockefeller, conocido como ‘Top Of The Rock’. Cuando llegamos a la cima aún había luz, pero al transcurrir los minutos fuimos observando como el sol se iba metiendo, la vista era realmente espectacular desde las alturas; poco a poco, la ciudad se empezó a oscurecer y con ésto las luces de los grandes edificios comenzaron a iluminarse, veíamos la inmensidad del Empire State iluminado de un color verde Poison (si, algo asi era, como el del grupo) en su parte superior, las luces siempre llamativas de Times Square, y en general veíamos como una gran ciudad se iba iluminando poco a poco de una manera increíble.

Top Of The Rock

El sol se ocultaba...

Top Of The Rock

... y la ciudad se encendía

Para nuestra suerte, ese día se estaría transmitiendo en vivo desde el ‘Top Of The Rock’ el segmento del informe meteorológico de la NBC, con la conductora Janice Huff. Nos acercamos a las cámaras y preguntamos que que habría ahi, y en cuanto nos dijeron, que de volada agarramos lugar junto con una pareja de japoneses y unas niñas francesas que andaban de visita igual que nosotros. Aguardamos alrededor de 10 minutos hasta que se dió el enlace en vivo, bien podía ver en la pantalla como estaba robando cámara al lado de Janice que incluso alcancé a gritar el nombre de mi país casi en el micrófono en el momento en que se hizo referencia a la gente que estabamos esperando a aparecer en el segmento. Ni hablar, lo mexicanote y orgulloso no se me va a quitar, no entiendo como haya gente a la que le parezca motivo de verguenza, pero bueno.

Después de haber aparecido en la televisión neoyorquina, nos dirigimos a Times Square. Debo de decir que es una zona muy llamativa, con muchísimas pantallas y publicidad, alguna muy ingeniosa.

Times Square

Geniales los promocionales de la tienda de M&M’s, de Disney y todas esas que aparecen en infinita cantidad de películas. En Times Square, así como en algunos otros lugares del noreste de los EU, me di cuenta de la promoción que se le da al turismo a México. En este caso particular, aparecía en una de las pantallas principales uno de esos promocionales de ‘Vive México’, promocionando un lugar de Puebla (me parece que Cholula) y un cenote en Quintana Roo llamado Angelita. Ya antes en Detroit había visto promocionales de la Riviera Nayarit y en el Metro de Boston algunas imagenes con artesanías de Mata Ortiz, en Chihuahua.

Times Square - Riviera Maya

México en Times Square

Un punto que queríamos conocer de NY era Broadway, buscábamos ir a una función de teatro. Al revisar las diferentes funciones, teníamos como principales opciones las obras ‘The Lion King’ y ‘Wicked’. Investigamos un poco, y nos empezaba a convencer ‘Wicked’, asi que fuimos al teatro donde se presentaría. Desafortunadamente no conseguimos boletos (lo que había era demasiado caro), asi que fuimos a buscar para ‘The Lion King’. Compramos las entradas para el día siguiente y fuimos a cenar a un lugar llamado Ruby Tuesday. Era un clásico lugar agringadón, pero la comida estaba buena.

Lo que si jamás me va a pasar tanto de este lugar como de muchos otros por allá, es que para todo quieren propina, y no digamos que lo que uno guste dar, sino que te establecen como recomendado un rango del 18% a 20% del consumo, inclusive en algunos lugares cargándola en automático. No mamen, todo está bien pinche caro allá y aparte te la quieren atorar con propinas, no mamen. En algunos sitios cargaban el 18% en automático y apaaarte querían que les dieran propina… A ver a ver, como estuvo eso??? Ches putos. Y no solo restaurantes, sino que taxistas y hasta un tabernero que terminó cobrando las cheves más caras para asegurar su propina, no mamen, es como si les hubiera cobrado propina a los clientes de Boston por hacer mi jale, la neta son mamadas.

En fin, fuera del detalle de las propinas, di un tragadón de esos en que quedas en calidad de bulto practicamente, y retornamos al hotel, había sido un día muy cansado. Al día siguiente, nos levantaríamos temprano para ir a visitar la Estatua de la Libertad. Tomaríamos el metro con rumbo a South Ferry y desde ahí empezó el show, unas líneas estaban en reparación y no sabíamos a ciencia cierta como llegaríamos. Cabe mencionar que el metro de allá no es tan facil como el de acá, ya que por una misma vía en el mismo sentido pasan varios trenes con destinos diferentes, identificados por una letra o número, de diferentes colores. Después de preguntar varias veces y ser mandados de un lado a otro, al fin tomamos el tren correcto (de dos dólares y medio por viaje, valga la pena mencionarlo) y llegamos a tomar el Ferry.

Manhattan

Ya arriba, era mucho el frío que pegaba, pero eran más las ganas de conocer un lugar nuevo. Al llegar a la isla donde se encuentra la estatua llegamos a hacer fila a uno de esos múltiples filtros de seguridad de los gringos, para pasar al museo de la estatua, que se encuentra en el pedestal en donde esta situada. Alguna gente me ha comentado que no es tan grande como se podría pensar, y quizás tengan razón, pero aún así es de los lugares que más me llamaron la atención de ese viaje.

Estatua de la Libertad

El museo de la estatua debo de decirles que me agradó bastante. Y me agradó porque realmente te ponen en una perspectiva histórica, política y social de aquellos tiempos en los que la estatua estaba siendo construída e instalada. Detallan desde la elaboración y los prototipos hasta el impacto social y político que tuvo. Me llamó la atención que el primer prototipo del pedestal para la estatua, y que fué diseñado por Bartholdi (el creador de la estatua) tenía una forma muy similar al de una piramide maya (en particular me recordó al Templo de las Inscripciones, de Palenque), pero fue cambiando con el paso del tiempo, al igual que la misma estatua. Recordemos que fué un regalo de los franceses.

Criticas a la Estatua de la Libertad

La prensa criticó en su momento a la Estatua de la Libertad

También, me llamó la atención el impacto que tuvo en la prensa, siendo criticada fuertemente, entre otras cosas debido a que se tuvo que invertir en construirle un pedestal, que a su vez llevó bastante tiempo después de haber arribado la estatua a EU, y además criticando la excesiva publicidad para diversos productos que utilizaban la imagen de la estatua. Trasladándola a nuestros tiempos, me imaginé a la prensa criticando el famoso Puente Atirantado de los tiempos de Canales, o el Forum de Ratividad.

Regresando a Manhattan, pasamos cerca de la zona donde solía estar el WTC, y por esos grandes edificios de Wall Street. Visitamos algunas tiendas, y al terminar empezaba a hacer hambre, así que nos dirigimos al Barrio Italiano. Pasamos antes por el Barrio Chino de NY, un lugar en el que sinceramente no me sentiría agusto viviendo ahi. Llegamos al fin a ‘Little Italy’, y afuera de muchos restaurantes se encontraba una persona intentando atraer a la clientela, que me cae que eran más fastidiosos que las señoras de las comidas del Mercado Fundadores (de esas que hasta te tapan el pasillo por donde vas). Primero un loco hablador, luego un ‘italiano de Acapulco’, pero el que de plano se pasó de la raya fue un gordo nefasto que se hacía llamar el ‘Señor Oso’, el cual portaba un abrigo de peluche y que se refería a los hombres como ‘Papi’ y a las mujeres como ‘Mi Amor’.

Seguíamos buscando un buen lugar para comer, y llegamos a un restaurant a preguntar, a lo que la persona que estaba afuera manda hablar a una señora que al salir no paraba de hablar italiano a punto de gritos, que anunciaba su restaurant “chento por chento italiaaano” de “su esposso sichiliaaano” (no se escribe así, pero asi lo decía) y que por alguna extraña razón nos convenció. Excelente elección, la comida era muy buena y al final hasta nos tomamos fotos con la señora loca, muy buen pedo. Salimos de ahi, y nos lanzamos rápido a Broadway, ya que la obra empezaba en una hora.

Llegamos a tiempo. Todo estaba en orden, la obra comenzó. Debo de admitir que a pesar de ser un musical, en ningún momento me pareció aburrida, fue entretenida, y hubo efectos visuales mucho muy impresionantes. Los actores muy bien, y la escenografía era muy buena. El actor que salía de Pumba parecía un darketo gordo sacado del Mercado del Chopo jaja, pero se la rifó chido al igual que los demás. El villano igual, excelente actuación.

Terminó la obra y quedamos satisfechos, pero buscabamos aún más. Nuestra amiga quería conocer a algunos actores y se intentó colar sin éxito a Backstage cuando entraron algunas personas. Se puso a tocar la puerta a ver si alguien le abría, pero nadie se dignaba a hacerlo, fue una escena muy graciosa. Yo le aplaudí el hecho de que realmente lo intentara y no se quedara con las ganas de hacerlo. De repente, uno de los actores sale de esa puerta para ir por agua y aproveché para comentarle la situación de mi amiga, el vato parecía que me estaba tirando a lion. Al regresar, le habla y la invita a pasar a Backstage, y como no vi razón para no hacerlo, yo también pasé.

Broadway

Teatro en Broadway

Tipazo el cabrón, nos mostró mucha de la utilería, vestuario y escenografía de la obra. Dentro, conocimos a algunos de los protagonistas e la obra, nos tomamos fotos con ellos, y le firmaron el boleto a mi amiga. Vaya que nos fué bien en Broadway.

Utilería de la obra 'The Lion King'

Utilería de la obra 'The Lion King'

Regresamos a Times Square e hicimos algunas compras, tomamos las últimas fotos de ese lugar. Antes de regresar, pasamos a un pub irlandés cercano al hotel y estuvimos un rato, hasta que el tabernero medio nos cagó la bolas con su actitud de señor propinas. Regresamos a pistear un poco al hotel, y nos acostamos algo tarde, a día siguiente algunos iríamos al observatorio del Empire State por la mañana. Debo de decir que después de haber estado en ‘Top Of The Rock’, el Empire State no fue tan impactante, pero sigue siendo el mayor edificio de la ciudad. Y algo que no olvidaré de estar en la cima del Empire State es el aironazo que se siente, el viento gélido era algo que no se podia aguantar por mucho tiempo.

Panoramica desde el Empire State

Desde el Empire State... se aprecia el Edificio Chrysler

Ese día nos dividimos, cada quien buscaba cosas diferentes antes de partir, así que me tocó estar sólo con 2 amigos. Fuimos a la tienda Nintendo, bastante agradable, pero algo que me llamó la atención fue un mini-museo en el que tenían muchas de las consolas, y en el que había un GameBoy dañado durante la Guerra del Golfo Pérsico que aún funcionaba jaja, se me hizo un detalle curioso.

Game Boy damaged in Gulf War

GameBoy dañado en la Guerra del Golfo Persico... aún funcionando

Posteriormente fuimos a comer a un lugar llamado Katz Delicatessen, un lugar donde venden sandwiches de pastrami, salami, chorizos y cosas de esas, y que uno de mis amigos quería conocer. El lugar era bueno, había demasiada gente y tenía en sus paredes infinidad de fotos del lugar con diferentes personalidades que lo habían visitado, incluyendo actores, músicos e incluso presidentes.

Se nos acababa el tiempo, y se acercaba la hora de salida de nuestro camión. Regresamos al hotel por nuestras cosas y partimos cargados de cosas hasta la parada del camión. Ya íbamos de regreso a Boston. Ahi dormiríamos, haríamos las últimas compras y regresaríamos a Monterrey el día siguiente. No hubo contratiempos, eran alrededor de las 9 PM del lunes 17 de enero y ya habíamos aterrizado en tierras regiomontanas, a la rutina de los balazos y los bloqueos. Estabamos en casa.

Pero debo decirles que fue un viaje que si bien no hubiera sido mi primera opción para vacacionar, fue una experiencia muy chingona, agradable y que afortunadamente me tocó vivir. Repetir? Ya veremos…

Sobresss

Viaje a Boston

enero 25, 2011

Boston

Algo abandonado tengo estos rumbos. Lo sé, nadie se estaba muriendo por leer mis publicaciones, pero aún así me había propuesto no abandonar éste blog que aparte de ser un buen hobbie, ha llegado a ayudar a algunas personas, aunque sea a perder su tiempo. No había podido actualizar ya sea por los compromisos pendientes que tenía o por el mismo motivo de este post: me mandaron del trabajo una semana a los Estados Unidos. Y bueno, ya hace una semana de eso, pero entre los pendientes que traía y el cansancio acumulado hasta estos momentos tengo la oportunidad de escribir.

Me mandaron a Boston, Massachussets, con el cliente para el cual he estado trabajando los últimos 2 años y medio, una empresa financiera. No se si porque haya hecho un buen trabajo o porque no he cometido una cagazón muy grande aún, pero sigo con ellos y creo que seguiré asignado con ellos hasta que se cumpla mi ciclo en mi actual empresa. Para ser sinceros, iba con un poco de temor, debido a que no manejo el inglés tan bien como algunos otros compañeros (o no disimulo tan bien que lo entiendo) y a que sentía que algunos empleados de allá se iban a dejar caer contra nosotros, cosa que afortunadamente no fue así. De hecho, confirmé la idea que tenía de algunos, que son unos tipazos.

La travesía inició hace dos semanas, un lunes por la mañana en un vuelo que estaría programado para las 12:30 PM con rumbo al aeropuerto de Detroit, y que por el mal tiempo en el aeropuerto de Atlanta terminó saliendo hasta después de las 4 PM. Que tiene que ver Atlanta? Pues que nuestro avión venía de allá y estuvo detenido por la nieve algunas horas. De hecho, el vuelo originalmente sería a Atlanta, pero un día antes nos cambiaron para volar a Detroit. Cosa curiosa, la mujer que me atendió en el mostrador me dijo que me conocía, y al hacer un poco de memoria recordé que estuvo conmigo en la prepa, hace más de 10 años ya… el tiempo le cayó muy bien.

En fin, seguíamos mis amigos y yo esperando al avión en la sala de la Terminal B. Debo decir que es mucho más elegante que las acostumbradas salas de VivaAerobus en la Terminal C, pero estar 4 o 5 horas ahi no es tan agradable. Por fin el avión llegó y abordamos, era un avión pequeño, pero eso es lo de menos mientras no se caiga. Me tocó sentarme al lado de un chavo de 17 años, buen pedo el guey, que se dirigía al poblado de Bangor, Maine (sí, es irrelevante mencionarlo, pero si al igual que yo no lo conocían, al menos ya oyeron hablar de él). Platicamos algo de música, viajes, y lo que fuera con tal de hacer más agradable el vuelo, que se pasó rápido. Llegamos a Detroit, frío el clima, algo de nieve en la pista, temperaturas bajo cero y estabamos sobre el tiempo, ya que debíamos recoger equipaje, pasar a inmigración y abordar el avión que nos llevaría a Boston.

Los tramites de inmigración pasaron rápido pero el equipaje tardó chingo de tiempo en llegar. En cuanto llegó, que nos lanzamos de volada a abordar el vuelo a Boston, quedaba poco tiempo… Aquí imagínense una escena de esas de película con 4 cabrones y una morra corriendo como locos por los andaderos del aeropuerto con tal de alcanzar su avión, y una vez que llegan a la puerta se dan cuenta que el puto avión también estaba retrasado por falta de aeromozas, que mamadas, parecía que esperaríamos más aún. Afortunadamente solo fueron algunos minutos más, y partimos hacia Boston. Despegar desde Detroit fue algo bonito, pero hubiera sido mejor aún de día; las luces de la ciudad, de repente interrumpidas por una neblina que cubría el Lago Michigan, definitivamente hubieran sido más espectaculares al atardecer.

Llegamos a tierra prometida. Aterrizamos en el aeropuerto de Boston, y nos dirigimos al hotel que nos habían asignado, el Westin Copley. Pedazo de hotel, diría Martinoli. Llegamos a recepción y por si no hubieramos tenido suficiente mala suerte, nuestras reservaciones no habían sido pagadas aún. Algunos pasamos nuestras tarjetas de crédito, y aparentemente no habría problema, y cuando intentaron pasarlas los que faltaban, nada más no se armaba. Al final llegó nuestro jefe y medio que arregló las cosas, el caso es que cada uno pudimos por fin ir a nuestras habitaciones, una para cada uno, la mía estaba en el piso 29, chingonas habitaciones por cierto. Era la 1 y media de la mañana, y entre que me bañé (ni de pedo me iba a bañar en la mañana) y preparé todo, terminé acostándome a las 3 AM. Habría que estar en las oficinas a las 9, así que se veía algo imposible la misión (al menos para permanecer despierto).

Al día siguiente llegamos a las oficinas, nos recibió la persona a la que reportamos actividades. Este sujeto, llamado Jim (de apellido polaco, al igual que algunos otros de la compañía), se ganó todo mi respeto, que si bien ya lo tenía, con el viaje lo refrendó. Jim nos mostró algunas de las áreas de la empresa. Mamalón, hasta un mini estudio de grabación de esos con chingo de luces, maquinas para edición y un fondo verde tenían, sepa la madre para que lo usarán, pero estaba chingón. Posteriormente nos dió una introducción a algunos conceptos del negocio, conceptos de finanzas, y a revisar algunos puntos de trabajo. Al mediodía nos llevaron a comer, ahi dentro del edificio donde se encontraban, ellos pagarían todo. Me chingué un buen salmón y una sopa de almejas (clam chowder), delicioso… unas pocas cheves, y pocas ganas quedaban de regresar a jalar. De regreso, hasta pareciera que con tal de chingarme, estuve en dos juntas muy aburridas, poco faltó para que Morfeo me llevara pero se la persinó.

Vista del río congelado

Al salir de estas dos juntas, nos llevaron a otro piso a una oficina con una vista espectacular y una mesa grande (de esas que aparecen en las películas en donde los villanos planean como acabar con Batman o Superman) en las que estuvimos debatiendo junto con algunas personas de más rango en la compañia algunos procesos y detalles a mejorar, hasta me sentí importante en ese momento. Ya a la hora de salida, y aprovechando los viáticos, decidimos darnos una cena chingona. Nos lanzamos a probar la langosta.

Langosta Mutante

Langosta Mutante

Caminamos por una calle llamada Newbury St, y entramos a un restaurant llamado Joe’s. Hicimos nuestro desmadre hasta con la comida (dejaremos de ser mexicanos), y de ahi nos dirigimos a un parque cercano al hotel. Había nieve acumulada, y no perdimos la oportunidad de tomar fotos y aventarnos nieve.

Tirado en la nieve

Mis manos se congelaban, ni mis escasos guantes de lana que llevaba (de esos que los dedos quedan por fuera) pudieron contra el frío, pero eso importaba poco, era la primera vez que veía nieve, a mis 25 años. Ya cansados regresando al hotel, y aprovechando que tenía una tina de baño en mi habitación, me dispuse a consentirme con un baño chingón; puse algunas rolas de Tom Petty y de Toto en el iPod, llené de agua caliente la tina, y a relajarse después del ajetreo de esos días, chingón. Al salir de la tina, me di cuenta que el viento soplaba fuerte afuera y se empezaba a sentir un poco de nieve, abrí un poco las ventanas para vivir esa sensación de cerca, la tormenta de nieve comenzaba…

Vista desde mi cuarto de hotel

Al día siguiente, me despierto y me asomo de nuevo por la ventana, veo con impresión que la ciudad se había cubierto de nieve, una imagen que jamás olvidaré. Nos dirigimos a la oficina y la nieve seguía cayendo, había algo de aire, y la nieve de ese día estaba mucho más limpia que la del día anterior. Muchos de los empleados de la compañia trabajaron desde casa a causa de la tormenta. Nosotros en nuestra rutina, estuvimos en varias juntas, comimos pizza pagada por los clientes, y no hubo gran movimiento ese día.

Don Barredora

Me llama usted, entonces voy...

Después de comer, salimos cual niños a tomarnos fotos en la nieve. Por la tarde, el director de la compañía programó una comida con nosotros y fuimos a comer a un lugar de comida china, estaba muy bueno mas no espectacular. Como cada día en un lugar diferente es una oportunidad de conocer nuevas cosas, no podíamos quedarnos varados en el Hotel, así que nos dirigimos a conocer el rumbo en el que se encuentra la Universidad de Harvard. Tomamos el metro de Boston, y en 20 minutos ya estabamos por allá. Que pendejada que lo que más nos impresionaba era la nieve y los paisajes, en lugar del campus, que la verdad era muy bonito. Impresionante ver los carros y las bicicletas cubiertas completamente por la nieve, no perdimos tiempo para cagarles el palo ante tal situación:

Carro sepultado en nieve

Lavame. Wash Me.

El día siguiente sería el último con los clientes. Tuvimos algunas juntas, algunas en las que me sentí más participativo (a pesar de mi pésima pronunciación e innumerables pausas) y otras en las que estuve a punto del coma; Jim nos llevó a comer, y estuvimos platicando de temas diversos; revisamos últimos asuntos y resultados, pero un buen detalle de ellos fué que querían despedirnos con una buena cena en un restaurant italiano. Si, un buen detalle más de Jim y cía. Se unieron otras tres personas, dos más que ya habían venido junto con Jim a México (se llaman Wendy y Pete) y otro que al momento era desconocido para nosotros (se llama Gabriel). Pinche cena estuvo chingona, y no tanto por la comida (que estaba muy buena) sino por la convivencia con la raza.

Platicando con Gabriel, nos decía que era de padres portugueses, y que hablaba un poquito español; era fanático de White Stripes y algunas bandas de rock. Platicando con Pete, nos dimos cuenta que si viviera acá seguramente vería el programa de Chavana y esas chingaderas; hablando de música, me preguntó si había escuchado una banda, yo le entendí algo así como ‘Lost Catch Up’, pero pues nada, se refería a la canción de ‘Aserejé’ (a la que él se refería como ‘Azee’) de ‘Las Ketchup’ jajaja, increíble como trascienden esas pendejadas. La siguiente cancíón que me preguntó fue una tal ‘Ma-e-a-he’, que para no hacerles el cuento largo era la canción bastante gay de ‘O-zone’, ‘Dragonstea din tei’, y que para acabarla de chingar traía en el iPhone. No podíamos quedarnos atrás hablando de pendejadas, y les puse un video del Viejo Paulino, y una camarada le mostró a Pete el infame video de Mario Bezares bailando el gallinazo (ese donde se le cae la bolsita de coca mientras bailaba), esa noche no podía acabar de mejor manera jajaja. Después de eso, algunos de nostros salimos a caminar al muelle, y tomamos unas cervezas en el Hard Rock Café, bastante agradable el de Boston y una de las pocas opciones en una ciudad cuya vida nocturna agoniza por ahi de las 10 PM.

La verdad disfruté mucho de este viaje de trabajo, conocí muchas cosas, comi algunos platillos diferentes, fue la primera vez que hice o viví algunas cosas, y hubo algunos intercambios culturales interesantes (y no me refiero sólo a las pendejadas del párrafo anterior); no cabe duda que viajar es de esas cosas que nos enriquecen como seres humanos y nos dan una mayor perspectiva de algunas cosas, al menos yo lo siento así. Y sí, Estados Unidos no es mi máximo y en general me caga, pero debo reconocer que esos rumbos realmente me gustaron, y la gente fue bastante amable.

Y por si preguntaban, ésta fué solo la primera parte del viaje. Al día siguiente partiríamos a New York, pero esa… es otra historia.

Sobresss

Viaje por territorio chiapaneco (Tercera parte)

diciembre 21, 2010

Continúa de aquí.

Ya era jueves, y nos dirigiríamos muy temprano hacia el poblado de Frontera Corozal, pero antes llegamos a una tiendita para poder ver a unas guacamayas que tenían de ‘mascotas’, ya que estaban libres pero vivían en un árbol al cual siempre regresaban en la noche. La gente de la tienda muy amable, se reían de que nos emocionara el hecho de ver estas aves.

Guacamayas en Lacanjá

Guacamayas en Lacanjá

Cuando llegamos, y para variar, había que pagar una cuota de 15 pesos. Si, una cuota por entrar a un pueblo cuya única gracia es tener un embarcadero en el Río Usumacinta del cual salen las lanchas con destino a Yaxchilán y a Bethel, en Guatemala, la cual es uno de los puntos de donde se puede viajar para conocer la ciudad maya de Tikal, en Guatemala. Al acercarnos al embarcadero, la gente nos intentó clavar los colmillos, hablando en sentido figurado. Nos querían cobrar 700 pesos por llevarnos a Yaxchilán, osea 350 pesos por persona. Estaban pero que si bien pendejos. Yo sabía que el costo rondaba alrededor de 150 pesos por persona, así que decidimos esperar hasta que llegaron 3 personas más. Entre que eramos más y negociamos un poco, el viaje salió al costo esperado. Partimos hacia Yaxchilan.

Río Usumacinta

Río Usumacinta

Para los que no sepan, el Río Usumacinta es frontera mexicana. Al navegar por este río, lo que ves hacia un lado es Mexico y hacia el otro es Guatemala. De hecho, nos pidieron si podíamos llevar a una señora guatemalteca con nosotros, por supuesto que accedimos. El río es un río ancho, si bien no es el más ancho que he visto en Mexico, tiene un buen caudal de aguas obscuras, de apariencia lodosa. A sus orillas alcanzamos a ver un lagarto tomando el sol. Después de alrededor de 40 minutos, llegamos a Yaxchilán.

Yaxchilán es una ciudad maya muy bien conservada, en la que los visitantes somos recibidos entre los aullidos de los monos aulladores, y en la cual sus ruinas cuentan con algunos elementos característicos de la arquitectura maya. Nos dieron poco más de 2 horas para recorrerla, tiempo que fué insuficiente, hicimos casi 3 horas y aún nos falto para recorrerla y disfrutar de todos sus edificios. De las características de esta ciudad, son sus grandes estelas, muchas de ellas ahora en el Museo de Antropología e Historia Mexicana, en la Cd. de Mexico. Solo de imaginar las épocas en las que esta civilización estaba en su apogeo, desarrollándose al lado del Río Usumacinta en el corazón de la selva, me hace añorar una máquina del tiempo.

Sitio arqueológico de Yaxchilan

Sitio arqueológico de Yaxchilan

A punto de acabar de ver lo que creíamos eran todas las ruinas (y después de habernos entretenido grabando unos monos araña y aulladores), nos dimos cuenta que nos había faltado recorrer los edificios más lejanos y más altos, ya casi sobre el tiempo. Considerando que no sabemos cuando íbamos a regresar, decidimos ir rápido a conocer lo que nos faltó, total ya estabamos ahi. Yaxchilán resultó ser más grande de lo que pensabamos. Nos dejó una grata impresión, ahora iríamos hacia Bonampak.

Sitio arqueológico de Bonampak

Sitio arqueológico de Bonampak

Bonampak se encuentra muy cerca de Lacanjá, el lugar donde habíamos estado la noche anterior. Este sitio es administrado por los mismos lacandones, que cobran una cuota de 70 pesos aparte de la obligatoria cuota del INAH (estudiantes, viejitos y mexicanos en domingos entran gratis), la cual da derecho a visitar un pequeño museo en el estacionamiento del sitio y a la transportación en unas pequeñas combis hasta la zona arqueológica, a algunos pocos kilómetros de terracería de ahi. Sinceramente se me hace algo mamón este tipo de cuotas, pagar 70 pesos por un transporte obligatorio que bien podríamos omitir, pero si es el precio que se paga a cambio de que esta gente cuide sus bosques y selvas de la deforestación y los mantenga en buen estado, creo que es un precio que podemos pagar. Además, es preferible eso a que estuviera en manos de algún extranjero que sólo le interesara el capital.

Dato curioso: Nuestro guía lacandón Alexis nos comentó que debido a que los lacandones son los únicos que pueden hacer negocio en esa zona, muchísimas extranjeras buscan a los chavos de ahí para casarse por interés y poder legalmente hacer negocio, creando campamentos ecoturísticos. Ni hablar, siempre habrá quien se aproveche de las leyes.

Murales de Bonampak

Murales de Bonampak

Siguiendo con el relato, en Bonampak abordamos la combi y llegamos a la entrada del sitio; un sitio que si bien es pequeño también es muy bonito, que tiene una acrópolis grande y cuyo principal atractivo es tener nada más y nada menos que los murales mayas mejor conservados que existen. Leyendo un poco las explicaciones en este sitio, se mencionaba la buena relación que tenía este pueblo con Yaxchilán, de acuerdo a los grabados y las interpretaciones de los arqueólogos. Una vez más mi imaginación volaba e intentaba imaginar como eran las cosas en aquellos tiempos. Entramos a ver los tres murales que hay, y al salir del último regresaba al primero, y al terminar lo volvía a hacer, era de esas cosas que no sabía cuando volvería a hacer. Había ingleses, españoles, brasileños y gente de diversas nacionalidades asombradas con este sitio. Ya de regreso, la lluvia comenzó a caer, y nos detuvimos un poco para ver e intentar fotografiar unos monos aulladores que se encontraban en la copa de los árboles. Todo en su conjunto, fue una escena de esas para recordarlas por mucho tiempo.

Al momento de salir de Bonampak, ya faltaban pocos minutos para las 5 PM, y como ya les mencioné, a esta hora empezaba a obscurecer. Agarramos carretera y llegamos a un retén militar. Lo clásico, me preguntan y les contesto, los cotorreo un poco, y en eso el soldado que nos realizó la revisión me pregunta: “Le pueden dar ride a unos amigos?”. Accedimos. Llevamos a dos personas que se encontraban con ellos en el retén, y platicando un poco nos dimos cuenta que eran soldados que acababan de terminar su guardia en el retén, eran originarios de Tabasco, así que conocían bien la zona que estabamos recorriendo. Por un momento sentí que llevaba seguridad privada y guardaespaldas en el vehículo jaja.

La verdad eran bastante alegres, agarraron el cotorreo chido con nosotros, y debo de admitir que pasamos un buen rato de risas y plática amena compartiendo el camino. A tono de broma, yo les preguntaba que cuando venían para el norte, y nos decían que no, que gracias, que allá estaban bien. Les pregunté en que manera les había afectado la guerra contra el narcotráfico, si les parecía bien o si creen que antes estábamos mejor, a lo que me contestaban que para ellos asi estaba mejor, ya que salían a conocer más y no estaban solamente encerrados en el cuartel. Al menos algunos le ven el lado positivo. Los dejamos en un entronque hacia un poblado llamado Chancalá, y seguimos hacia Palenque.

Llegamos a buscar hospedaje a un sitio que nos habían recomendado, casi en la entrada de las ruinas, llamado ‘El Panchán’. Muchísima gente en esa zona, restaurantes grandes, bebidas, grupos y muchísima banda hippie. En el lugar, nadie nos atendió en la recepción, y estuvimos rondando por ahi hasta que nos dimos por vencidos. Nos fuimos al pueblo, y nos quedamos en un hotel barato que la verdad no aportó nada. Al día siguiente visitaríamos la zona arqueológica de Palenque.

Sitio Arqueológico de Palenque, El Palacio

Sitio Arqueológico de Palenque

En la mañana salimos a almorzar en una fondita, buena y barata comida, de esa que da gusto encontrar. Nos echamos unas empanadas y unos salbutes. De ahi le dimos hacía Palenque. Al llegar, se acercaban los guías y nos ofrecían sus servicios en 600 pesos, era demasiado dinero. Al entrar, un chavito nos ofreció el servicio de guía por 150 pesos; al inicio dudé, pero basado en la buena experiencia con Wilmer, decidí darle una oportunidad… error. Iniciamos el recorrido y el chavillo tiraba el rollo más clasico, muchas cosas que incluso yo ya conocía y no ahondaba en los temas. Le preguntaba y no me sabía responder, y terminaba inventándonos cosas (decía que el hijo de Pakal se llamaba ‘Pakalito’ y que unas piedras acostadas eran las camas donde dormían los dioses, entre otras cosas). Por si esto fuera poco, el morrillo era americanista. Cada que lo torcía con una mentira  burda lo cuestionaba y lo pedorreaba, le decía que no fuera mentiroso y nada más se quedaba callado, preferiría que me hubiera dicho que no sabía. Ni hablar, no todo saldría bien en el viaje.

Niño mentiroso

Guía mentiroso de Palenque. No lo contraten

Palenque es una zona grandísima, que requiere gran parte del día para recorrerla. Eso sí, de todos los sitios arqueológicos que visitamos, era en el que más gente había. Turistas mexicanos y estranjeros por igual, y muchísimos guadalupanos visitaban la zona. Vale la pena conocerla, es de esos lugares que como mexicanos no podemos dejar pasar. Algunas de sus estructuras más importantes como el famoso Templo de las Inscripciones y el área del Palacio son simplemente impresionantes. Al salir de la zona, visitamos el museo del sitio, en el cual se encuentra la replica de la tumba encontrada en el Templo de las Inscripciones y algunas piezas más de Palenque. Recuerdo haber leído las interpretaciones a ciertos grabados, en los que se representaban batallas contra pueblos rivales, uno de ellos Toniná (el cual visitaríamos al día siguiente).  Al salir de la Palenque nos encontrabamos hambrientos, así que llegar a un puesto en el cual vendían consomé y tacos de borrego sobre la carretera que va a Ocosingo fue casi una experiencia religiosa.

Repletos y con el tanque lleno, nos dirigimos hacia la cascada Misol-Ha. No pasó ni media hora cuando ya habíamos llegado, ahí rentaríamos una cabaña para quedarnos ese día, por la módica cantidead de 290 pesos. Estabamos muy cansados, y no tardamos demasiado en dormir. Por la mañana, daríamos una vuelta por la cascada, que se veía increíble con los rayos de sol de la mañana iluminando la caída de agua,  y caminamos por atrás de ella, hasta que llegamos a una pequeña cueva, a la que un tipo nos quería cobrar por entrar. Decidimos mejor regresar, y seguir nuestro camino.

Cascada de Misol-Ha
Cascada de Misol-Ha

 Sobre la carretera había un entronque hacia un lugar llamado Agua Clara, del cual habia visto buenas cosas en fotos, así que le dimos para allá. Al entrar al ejido, nos cobraron 20 pesos a cada uno, asi que pagamos. Poco más adelante, pasamos por otra caseta improvisada en la cual había un cabrón huevón echado con una soga y que cobraba otros 10 pesos de entrada para seguir avanzando al balneario (en realidad solo había palapas y unos baños sucios) y llegamos al río. Seré sincero, este lugar no se me hizo nada espectacular, y al menos en esa ocasión el agua tenía un color bastante normal, no se parecía a lo que había visto en fotos. Algo decepcionados, decidimos seguir hacia Agua Azul.

Agua Clara

Agua Clara

Agua Azul, como siempre, cumplió con las expectativas. Al igual que Palenque, es uno de los sitios más turísticos y famosos de Chiapas. Y no es para más, las cascadas son impresionantes. Agua Azul al igual, es Área Natural Protegida, asi que como se imaginarán, cobran los 25 pesos de entrada sólo por entrar al Parque. Posteriormente hay otra caseta, en la que cobran creo que 20 pesos. Como era de esperarse, las cascadas tenían una buena combinación de caudal y un hermoso color.

Cascadas de Agua Azul

Cascadas de Agua Azul

Hacía calor y seguíamos subiendo a la par del río, el agua cada vez se antojaba más, hasta que decidimos que el agua se veía tan deliciosa que no meterse sería un pecado. Mejor decisión no pudimos haber tomado.

Bañandose en Agua Azul

Un buen chapuzón en Agua Azul

Ya de regreso, llegamos a comer a las clásicas empanaditas de a 5 x 10 pesos. Si lo que buscabamos era comida barata y jaladora, Agua Azul era una excelente opción. Ahi me deje caer, ya que había que agarrar fuerzas para lo que faltaba, ese día era el que más carretera recorreríamos. Al llegar al carro se acerca un niño diciendome que le diera dinero, que el me había cuidado un carro; un niño que apenas hablar podía ya estaba pidiendo dinero por hacer nada, eso siempre me dará algo de tristeza ya que son los huevones del mañana. Salimos de Agua Azul, y emprendimos el camino hacía San Cristobal por una carretera que destacó por sus múltiples curvas y deslaves, así como también por los muchos corredores guadalupanos que cargaban una antorcha, ya que se acercaba el día de la virgen de Guadalupe.

Llegamos a Ocosingo, un poblado en el que en múltiples paredes se encuentran graffitis de apoyo al EZLN y mensajes en los que expresaban “Aqui el pueblo manda y el gobierno obedece”. Cuando atravesabamos por el bulevar vimos el letrero que señalaba el rumbo para llegar a las zona arqueológica de Toniná, y al ser alrededor de las 3:30 PM, decidimos que valdría la pena conocer la zona ya que andábamos tan cerca. Si habíamos recorrido algunas carreteras espantosas, teníamos una nueva campeona, la carretera a Toniná estaba increíblemente fea. Sin embargo, al llegar a Toniná, sentimos que ese camino traqueteado había valido la pena.

Sitio arqueológico de Toniná

Sitio arqueológico de Toniná

Una zona arqueológica que desconocía, y que realmente está muy bien conservada. Un estilo diferente a lo que había visto en Chiapas, con una gran piramide a varios niveles, con laberintos, túneles y una altura considerable. Era diferente el sentir respecto a los demás templos en la selva, ya que acá el ecosistema era menos tropical y rodeado de grandes campos, en donde supongo alguna vez hubo grandes bosques. Nos metimos en los túneles, vimos algunos detalles similares a los túneles de Palenque y otras zonas. Realmente Toniná fue una agradable sorpresa, y es un sitio al que pienso regresar. En fin, ese día era el último que dormiríamos en territorio chiapaneco, y debíamos de llegar a la capital. Pasaríamos antes a San Cristobal.

Venta de Artesanías en San Cristobal

Venta de Artesanías en San Cristobal

Salimos de Ocosingo ya con el sol metiéndose un poco, y al llegar a nuestro destino más proximo compraríamos algunas artesanías, cenaríamos y daríamos un último recorrido por sus frías pero pintorescas calles. Después de eso, tomamos la autopista a Tuxtla Gutiérrez y llegamos a un hotel muy cerca del centro. El alojamiento igual que en la mayoría de los sitios que visitamos, era económico, alrededor de 250 pesos. No había mucho que agregar,  el viaje estaba llegando a su fin.

Definitivamente fué un viaje que volvería a hacer, una y otra vez. Buenos destinos, buena companía, y toda la actitud para hacerlo una experiencia difícil de olvidar. Algunas de las cosas que aprendí es que siempre va a haber gente que no le gusta batallar para conseguir las cosas, y creo que es uno de los principales problemas de nuestro país. Otra, es que muchas veces la manera en la que abordes a la gente influye tremendamente en la manera en la que te van a tratar, y una buena actitud usalmente será correspondida con otra. Asi mismo, me confirmó la idea que tengo de nuestro país como un territorio rico natural y culturalmente, envidiado por muchos extranjeros, y al cual debemos de aprovechar y cuidar desde este momento, no cuando ya sea demasiado tarde.

Chiapas, una experiencia que les recomiendo ahora y les recomendare siempre.

Sobresss

Viaje por territorio chiapaneco (Segunda parte)

diciembre 15, 2010

Continúa de aquí.

Nos levantamos muy temprano, habíamos quedado que el chavito pasaría por nosotros a las 7:30 AM para llevarnos a algunos de los lagos, no sin antes pasar a almorzar al mismo sitio en donde comimos el día anterior. El nombre del guía era Wilmer, pero cuando se lo pregunté me dijo ‘Wilmar’; al estar almorzando pregunté a la señora que significaba ese nombre o porque se lo había puesto, a lo que me contesto que no sabía pero que su ‘muchacho’ que se había ido a trabajar al norte se lo había dicho. A donde se había ido a trabajar? “A Nueva York” me contestó la señora (yo pensaba que se refería a algún estado del norte del país). Después de almorzar, Wilmer nos recomendó conocer en balsa lo que se conoce como Cinco Lagos. Se llama Cinco Lagos, porque en ese camino hay precisamente esa cantidad de lagos (que son el Yachán, Caracol, Agua Escondida, Peña Blanca y la Cañada). Esas mismas balsas en las que aparecen las modelos en el video de Televisa del Bicentenario son en las que nos dan el paseo. Nos cobraron alrededor de 200 pesos por el paseo, duró poco menos de una hora según recuerdo.

Cinco Lagos

Lago La Escondida, en Cinco Lagos

Platicando con las personas de cada lugar creo que aprendes muchas cosas, es parte importante de lo enriquecedor que resulta un viaje de este tipo; conoces sus puntos de vista, la opinión que se tiene de la gente de otros lugares, y resulta incluso curioso ver como gente de tu mismo país piensa y ve las cosas de una manera tan diferente en algunas cosas y  tan parecida en otras. No se debe nunca de tomar por ley o por verdad lo que te digan, pero siempre será un ingrediente más para hacer un mejor análisis y formarte un juicio acerca de las situaciones que los envuelven. Algunas de mis preguntas de cajón era la opinión que cada quien tenía acerca del gobierno (estatal y federal), del ejército, de los zapatistas, de la gente que venía, y les hacía preguntas acerca de la región en la que vivían y de zonas aledañas en el estado. Como todo, hubo algunas opiniones encontradas.

El balsero que nos dió el paseo nos platicó algunas cosas, como que había trabajado en gran parte del país, inclusive en los EU en varios estados. Nos platicó de un incendio en el año 1998 según recuerdo, del que comenta que hay muchas zonas forestales que aún no se han recuperado y mucha fauna que murió con él. Comentamos acerca de la violencia que se vive en el país; algo que me llamó la atención es que allá al parecer (o al menos esa impresión me dió por lo que platicamos con las personas y lo que vivimos) la situación de violencia es mucho menor que acá, o al menos no es tan visible, a pesar de ser frontera igualmente.

Vale mencionar que una ocasión fuimos al DF y hablamos con varia gente que estaba protestando en contra del gobierno del gobernador perredista Juan Sabines, éstos eran integrantes del MOCRI, y recuerdo que una chava comentó que ella era de Benemérito de las Américas, uno de los pueblos que son frontera con Guatemala hacia el este de Chiapas. Se me quedó grabado el nombre de éste pueblo; ahora en éste viaje, al platicar con la gente de distintos puntos de Chiapas, algunos nos comentaron de ese lugar, que junto con lo que he leído y por la impresión que me dió cuando pasamos posteriormente, supongo (mas no aseguro ni generalizo, que quede claro) que es uno de los principales pasos de droga, armas e inmigrantes de la frontera sur, debido a su posición estratégica y a que es de los pueblos más grandes de la zona (es de los pocos con gasolinera). La gente con la que platicamos atribuía esta situación a que había mucha gente de fuera (tamaulipecos, michoacanos, guatemaltecos, entre otros) y que muchos venían a otros ‘negocios’. Menciono este pueblo, porque absolutamente todas las personas a las que les pregunté acerca de ésto me dieron comentarios similares o simplemente se los reservaron.

Continuando con la travesía por los lagos, visitamos el Lago Pojoj, en donde tomamos algunas fotos. Para este entonces, ya había un poco de sol y notamos como las tonalidades de las aguas empezaban a cambiar un poco, en las orillas se notaba un color verde muy bello, mientras que en las partes profundas era una azul intenso, la verdad paraísos inimaginables en una región tan bella como ésta. Un detalle a mencionar de la fauna del lugar, es que estos bosques y lagos son parte del habitat de la mítica ave y símbolo guatemalteco, el quetzal. No es fácil de encontrarlo, ya que es un ave en peligro de extinción, pero tanto el guía como el balsero comentaron haberlos visto por ahi en raras ocasiones.

Lago Pojoj

Lago Pojoj

Al finalizar el recorrido, dejamos a nuestro guía Wilmer en el mirador del lago Tziscao, le dimos 70 pesos, y partimos rumbo al centro ecoturístico Las Nubes, en Maravilla Tenejapa. La vegetación de la carretera cambió de bosques de pinos y de niebla, a un clima un poco más tropicalón, y empezó a haber más curvas debido a que circulabamos por zonas de sierra. Haríamos poco menos de dos horas para llegar; no era mucha distancia a recorrer pero perdimos un poco de tiempo entre otras cosas por algún retén militar que nos tocó ahí y por una parada que hicimos en un mirador al lado de la carretera, en éste se podía apreciar la verde sierra partida a la mitad por un escandaloso río y una pequeña cascada, un paisaje realmente hermoso, y del que jamás podra compararse una foto con haber estado ahi, por lo pronto aquí está la foto:

Mirador en carretera fronteriza

Mirador en carretera fronteriza, antes de Maravilla Tenejapa

Llegamos a una desviación en la carretera y tomamos una pequeña carretera que posteriormente pasó a ser terracería, con muchas subidas y bajaditas pero que no representó gran problema para nuestro auto. Por fin, después de algunos kilómetros de terracería llegamos a Las Nubes, un centro ecoturístico muy bonito (fue el menos económico de los que visitamos, pero está muy bien cuidado y señalado) que es administrado por la misma gente del ejido. En este sitio hay una pequeña zona de balneario natural, hay palapas que rentan por hora, un restaurant, un puente colgante y un sendero que conduce hacia un mirador, todo esto en torno a un río que forma diversas cascadas muy hermosas en diferentes niveles, un paisaje casi irreal, y si no me creen, para muestra la siguiente imagen:

Cascadas de Las Nubes

Cascadas de Las Nubes

Ese día fue de los más tranquilos, ya que manejamos poco y fuera del sendero que conduce al mirador no hubo demasiada actividad física que requiriera un buen descanso, así que ese día fue para relajarse un poco más. Cuando empezaba a oscurecer, decidimos meternos a bañar un rato, como no nos habíamos bañado en ríos o lagos hasta ese momento, a huevo que teníamos que bañarnos ese día en ese lugar. Fría el agua ya a esa hora y muy poca luz que quedaba. Posteriormente, ya que salimos, fuimos al ejido para hablar por teléfono (ya que en toda esa zona no hay señal, mamadas que todo México es Territorio Telcel) y llegamos a una casa que ofrecía “Serbicio Telefonico”.

Anécdota curiosa: en esta casa, así como en la mayoría del rumbo, las líneas telefónicas que hay son guatemaltecas debido al mejor servicio en esa zona, así que la llamada a casa sería cobrada una llamada internacional; costaba 6 pesos el minuto, así que no sería demasiada diferencia. Llegamos y le pedimos que marcara, y la señora iniciaba marcando 00 502 (ella decía que era la clave de Guatemala) para posteriormente marcar nuestro número telefónico, y la llamada no entró. Volvió a intentar y marcó 00 52 al inicio, pero ella mientras marcaba decía “cero cero qui-nieen-toos-dos” pero se equivocó al anotar mi teléfono, ahi fue donde me hizo sentido que el 52 era la lada internacional de México y supuse que 00 era el prefijo para llamadas internacionales. Le intenté comentar sutilmente a la señora lo que estaba ocurriendo, pero me contestaba “es que de las dos maneras funciona”, así que como debatir contra eso. Intentó dos veces más (usando 00 502) y no pudo, así que al final le dije que si me dejaba intentar marcar. Realicé la llamada y hable con mi madre y mi padre. Mi novia tambien quería hablar, y se repitió el incidente de la señora intentando marcar usando su argumento de la clave de Guatemala. Después de algunos intentos pudo hacer la llamada, obviamente hasta que marcó de la manera correcta.

Ya al día siguiente, partimos por la mañana rumbo a Lacanjá, poblado ubicado en la Selva Lacandona, y nos esperaban alrededor de 4 horas y media de camino desde Las Nubes, así que había que darle átomos. Seguimos por la carretera fronteriza, y topamos varios retenes militares. La verdad es que ellos, al igual que la mayoría de la gente que topabamos, cuando uno llega con buena actitud siempre te tratan bien, hasta el punto de llegar a bromear un poco. En fin, siguiendo por este camino llegamos a un entronque que va hacía un centro ecoturístico llamado Las Guacamayas y acortamos camino por ahi. Si bien evitamos rodear un gran tramo de carretera (ya que en lugar de ir hasta la zona más al oriente que tiene Chiapas, conducimos casi en línea recta con rumbo al noreste, que era hasta donde queríamos llegar) hubo tramos en esta otra que estaban bastante deplorables, muchos deslaves, pozos y abundante tierra roja encima del asfalto. Al fin volvimos a salir por la carretera fronteriza, notablemente en mejor estado que el tramo que acababamos de recorrer, pasamos una guarnición militar y llegamos a Benemérito de las Américas.

Cargamos gasolina, y estabamos a una hora de llegar a nuestro destino. En esta zona noté mucho movimiento, no era del tipo de pueblos que habíamos pasado (creo que desde Comitán era lo más grande por ese rumbo), pero no nos quedamos ahi, y continuamos hacia Lacanjá. Esta zona de la carretera era de lo mejor que habíamos conducido en un buen rato, aparte de que no había muchas curvas, el camino empezaba a ponerse muy chingón. Llegamos al entronque de San Javier, y de ahi conducimos hacia la izquierda con destino a Lacanjá. Llegamos al sitio en donde habíamos reservado una cabaña rústica, en el campamento Río Lacanjá. Comimos en el restaurante del lugar, y una chava que era la encargada en ese momento nos preguntó acerca de los planes que traíamos, a lo que les respondimos que queríamos conocer la selva, las cascadas, y la ruinas de Lacanjá.

Al poco tiempo, la muchacha llegó con una viejita que se veía un poco locochona, y nos mencionó que ella podía llevarnos a recorrer esos lugares. Al preguntarle sobre el costo, se nos hizo excesivamente caro, pedía 500 pesos, así que le dijimos que lo pensaríamos. Preguntamos a la muchacha si conocía a alguien más, y nos dijo que iba a ver, a lo que después regresó diciéndonos que era la única. No nos convenció eso, y regresamos al pueblo a buscar a alguien que nos pudiera llevar. Batallabamos, ya que al ser alrededor de las 2 PM no había muchas opciones, muchos ya andaban allá o la gente se encontraba ocupada. Nos estabamos resignando a solo visitar la cascada, y decidimos preguntar en un último lugar, un campamento (no recuerdo el nombre, creo era el Ya’ajche) que estaba a la derecha del camino. Ahi, nos refirieron con un chavo de nombre Alexis Chambor que era guía y nos cobraría 150 pesos menos que la señora; algo es algo, así que aceptamos. Al final, nos dimos cuenta de que fue una excelente decisión.

Iniciamos el recorrido, y para empezar hubo un cobro extra por entrar al sitio de las cascadas, pero pues era algo que ya teníamos contemplado, era de 35 pesos por persona. Nos desviamos del sendero que iba a la cascada, y continuamos por otros senderos no tan obvios, ibamos rumbo a las ruinas de Lacanjá. Después de aproximadamente hora y media de camino, tal vez menos, llegamos a Lacanjá. Increíble la sensación de estar en un sitio arqueológico sin exploración aún, cubierto de plantas y enredaderas, literalmente estabamos en un lugar olvidado por el tiempo y el cual aún no ha sido destruído por el hombre. Es un sitio al que solamente va a ir quien le interese este tipo de cosas, no por modas y cosas de esas. Platicando con el guía, nos platicó de otra zona arqueológica internada en medio de la selva a 8 horas de camino, que ni siquiera los arqueólogos de la región han visitado, que ellos conocen como la piramide de las abejas.

Ruinas de Lacanjá

Ruinas del sitio arqueológico de Lacanjá

Regresamos de Lacanjá y cambiamos de camino, ya que ibamos rumbo a las Cascadas de las Golondrinas. Durante el camino, palticabamos acerca de la fauna de la región, principalmente del jaguar, y nuestro guía lacandón nos comentó de expediciones nocturnas a la selva que se hacen para ver y escuchar animales. Juren que ahi estaré el próximo año, si a alguien más le interesa déjeme un mensaje en la sección de comentarios. Llegamos a las cascadas, hermoso lugar, estaban solas cuando las visitamos y decidimos echarnos un baño. Alexis se unió a nosotros, se cambió y nos llevó hasta las caídas de agua. Una temperatura riquísima para bañarse, aún había luz suficiente, y estuvimos una media hora ahi, otra excelente decisión. Si bien este sitio es más visitado que las ruinas, no se caracteriza por su excesivo turismo.

Cascadas Las Golondrinas, Lacanjá

Cascadas Las Golondrinas, Lacanjá

Ya en la noche regresamos al Campamento Río Lacanjá y llegamos a cenar. Durante la cena estuvimos platicando con el dueño del campamento, un señor lacandón llamado Ricardo Chambor Kin, bastante agradable a pesar de que al inicio estaba aislado. Nos platicaba del lugar, de su intención con el campamento, y del orden y la conciencia que se trata de crear con estos campamentos ecoturísticos. Salió el tema de Benemérito de las Américas, y el señor nos dió a entender que ahi ‘había cosas’, pero no ahondó mucho. Terminamos de cenar, y partimos hacia la cabaña, que estaba frente al Río Lacanjá.

Cabaña en Río Lacanjá

Cabaña del Campamento Río Lacanjá

Había que descansar, al día siguiente partiríamos muy de mañana hacia Yaxchilán. Continua aquí.

Viaje por territorio chiapaneco (Primera parte)

diciembre 14, 2010

Hace ya tiempo quería dar un buen recorrido por el estado de Chiapas y al fin se me presentó la oportunidad, la semana pasada mi novia y yo estuvimos por allá. Fueron muchos los lugares que conocimos, algunos que ya tenía rato queriendo ir y algunos otros que sobre la marcha decidimos visitar, pero bueno… para no hacerles el cuento más largo, les platicaré un poco de esta travesía.

Partimos el domingo muy de madrugada hacia la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en donde teníamos reservado un carro. Decidimos rentar un auto para poder movernos a nuestro antojo y salir cuando y a donde quisieramos en cada lugar; esta ocasión rentamos por Hertz por medio de la página de BestDay. Cabe señalar que al reservar en BestDay, en la confirmación me decía que imprimiera mi voucher, pero no tenía ni la más mínima puta idea de como hacerlo; al mandar correos a mi agente asignado, el nefasto me respondió “En el correo de confirmación vienen las instrucciones” aún y cuando yo le había dicho en un correo anterior que no venía nada referente a eso en el mencionado correo. Por si a alguno de ustedes le pasa eso, la página para imprimirlo es ésta. En fin, ya con el auto y toda una semana por delante, nada podía malir sal…

Había que comer algo, y llegamos a un restaurant en el centro de Tuxtla. Pedí unos tamales chiapanecos (de esos tamalotes deliciosos que llevan mole) y probamos una bebida llamada tascalate, de la cual ni siquiera había escuchado hablar pero sabía buena. De ahi nos lanzamos al zoológico ZOOMAT, en el cual únicamente se exhibe fauna de la región; es un zoológico muy interesante, ahí conocí algunas especies que ni siquiera hubiera imaginado, además de poder ver en vivo a otras que únicamente conocía en fotos. El costo de entrada del zoológico era de 20 pesos, y con credencial de estudiante solo 10.

 

Oso hormiguero

Oso hormiguero en el ZOOMAT

De ahi partimos al famoso Cañón del Sumidero, tomamos una lancha en el primer embarcadero que se ve saliendo de Tuxtla, nos cobraron 165 pesos segun recuerdo (había leído que cobraban 120, quizás me atornillaron un poco pero pues no importa), y de ahi nos lanzamos a apreciar la inmensidad de ese paisaje que forma parte del escudo chiapaneco. Al inicio sentí que al lanchero le valía madre y solo estaba haciendo el recorrido por cumplir (se veía apático en comparación con otros con los que había hecho el recorrido antes), parecía que no se esforzaba en explicar demasiado los puntos importantes, pero mi percepción cambió un poco conforme el recorrido fue avanzando. De hecho, es la primera vez que me toca ver cocodrilos de buen tamaño ahí, vimos 3 grandes. Pasaron las dos horas del recorrido, y al regresar sentí que el paseo bien había valido la pena.

 

Cocodrilo en el Cañon del Sumidero

Cocodrilo en el Cañon del Sumidero

Empezaba a obscurecer, y partimos rumbo a San Cristobal de las Casas. Tomamos la carretera libre, que estaba un poco maltratadona en algunos puntos (nada en comparación de lo que veríamos más adelante), y llegamos ya como a las 8. Aún tenía en la memoria un leve recuerdo de un pueblo con un lago que se divisaba a la orilla de la carretera, no recordaba si en realidad lo había visto o era de alguna foto, y me dio gusto saber que mi mente no me traicionó, el pueblo se llama Navenchauc, ésta es la foto del lugar:

 

Navenchauc

Navenchauc, Chiapas

Nos quedamos en unas cabañas en San Cristobal, aunque la verdad en San Cristobal lo que sobra es hospedaje económico. Muchísimos hostales y alojamientos baratos en la ciudad, además de muchísimas artesanías de las mismas indígenas chiapanecas, y un ambiente acorde al de un pueblo declarado ‘Pueblo Mágico’. Un rico café, algunas compras y una buena caminata por sus calles coloniales y templos, San Cristobal bien lo vale. Ya en la cabaña, acordamos levantarnos temprano para poder visitar las Cascadas del Chiflón y los Lagos de Montebello.

Salimos por la mañana, con rumbo a Comitán, y compramos un diario. Curioso, pero lo compramos porque nos dió risa la impresión y el diseño, se veía tan profesional como algún periodiquito de escuela, además de su contenido. No era como esos periódicos izquierdistas radicales donde hacen referencia al ‘presidente legítimo’ o al ‘espurio’ (o al menos no vi eso), pero estaba simpaticón. En el camino, un cabrón bastante insistente y fastidioso nos ofrecía sus servicios de guía en el Chiflón y en Montebello, nos cobraba la cantidad de 250 pesos, ah como batallamos para deshacernos de él, demasiado insistente y hablador. Ya en las cascadas, recorrimos la vereda y llegamos hasta la cascada ‘Velo de Novia’, de 120 metros de altura y una potencia increíble. No es la cascada más alta que he conocido (ya estuve en Basaseachi), pero creo que de las más altas es la que lleva más agua; con el simple hecho de posarte frente al mirador más cercano es imposible no empaparte y sentir su poder, cae muy fuerte y es simplemente impresionante.

 

Cascada Velo de Novia, El Chiflón

Cascada Velo de Novia, El Chiflón

Dentro del parque, me tocó platicar con un guía de turismo de la región. Había escuchado historias de inseguridad en la carreteras fronteriza de Chiapas y de que no había que circularlas por la noche, así que era la oportunidad perfecta para pedir la opinión de alguien que sabía. Él me dijo que las carreteras son seguras, en cuanto a que no es común que haya asaltos o robos de vehículos, pero que era recomendable circularlas de día solamente ya que son poco transitadas, y hay tramos muy remotos en los que sería difícil pedir ayuda (para empezar, no hay señal de celular en gran parte de ésta). Aparte, hay tramos muy largos sin gasolineras. La gasolina en esas zonas la venden en las tienditas que se encuentran al lado de la carretera, y hay poca ayuda vial. Eso si, me comentaron que había bastante presencia militar, ya que al ser frontera pues no deja de ser un potencial paso de drogas, armas e inmigrantes a nuestro país.

Ya en el camino a las Lagunas de Montebello, cargamos gasolina en la carretera de Comitán a La Trinitaria, ya que era el último punto en donde podíamos cargar en la zona. El camino fue una recta interminable hasta llegar a una caseta que indicaba el inicio del Parque Nacional. Y para variar, en todos los parques nacionales hay que pagar una cuota de 25 pesos. En ese tramo, vimos muchísimas desviaciones hacia los diferentes lagos (en total hay 59, aunque no todos públicos), y nos estacionamos en un mirador del Lago Tziscao, frente a unos puestos de comida. Como hacía frío y traía bermudas, mejor me puse un pantalón. Unos morritos nos abordaron, ofreciéndonos servicios de guía, y uno de ellos era hijo de una de las señoras de los puestos. Él nos ofreció que le dieramos lo que quisieramos, no nos dió una tarifa, y nos ofreció llevarnos a cruzar Guatemala, así como invitarnos a comer en el puesto de su mamá, aceptamos. La comida era buena y era barata, asi que desde ahi ya íbamos bien.

Terminamos la comida, y le preguntamos acerca de qué era más conveniente para ese momento, decidimos ir hacia Guatemala. El niño subió con nosotros al auto, y continuamos por la carretera hasta llegar al pueblo de Tziscao, a poca distancia de la frontera, en donde para variar nos cobraron otros 10 pesos. Esta última cuota es única por día al llegar a cualquier lago, y por 10 pesos (aparte de la entrada al parque nacional) se puede entrar a cualquier lago o al pueblo. En fin, entrando por el pueblo rodeamos el lago, y llegamos a un parador en el que nos estacionamos. Nos mostró un lago, el Lago Internacional. Es internacional porque está en la frontera de territorio mexicano y guatemalteco, y a la orilla del lago sobre una vereda se encuentra la marca que divide a ambos países, pero no hay alguna barrera física que impida el paso.

 

Lago Internacional

Lago Internacional, Frontera México-Guatemala

Entramos a una pequeña tienda de artesanías ya en Guatemala, saludamos a la gente, y regresamos a México. Fue una experiencia muy grata, la atmósfera de todo ese lugar es casi mágica; el ver los lagos, los pinos y esa niebla cubriéndolos, es tal y como me lo imaginaba. Ya para dormir nos quedaríamos en el pueblo de Tziscao, en donde rentan cabañas muy económicas y obscurece muy temprano. Error de novatos: Chiapas no es Monterrey, allá hay zonas donde para las 9 PM ya la mayoría de la gente está durmiendo, y al salir a buscar algo de cenar nos encontramos con obscuridad total y tienditas cerradas. Suerte que en una se encontraban despiertos y nos vendieron unos jugos, que junto con lo que traíamos en las mochilas nos sirvieron para salir del paso.

 

Guatemala

"Bienvenidos a Guatemala"

Al día siguiente, por la mañana, conoceríamos un poco más de la zona, pero eso no lo leerán hasta la siguiente parte del relato. Continua aquí.

De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Segunda parte)

agosto 13, 2010

Continúa de la publicación De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Primera parte).

Habíamos llegado a Creel, después de un viaje de 10 horas en tren. Llegamos al cuarto de hotel, donde el Sky nomás no jalaba, traía los cables pegados con una ‘mexicanada’, pero eso era lo de menos, empezaba a hacer hambre así que fuimos al comedor. Nos sentamos, y al ser un comedor comunitario, llegaron más personas, entre ellas una mujer de Singapur, de nombre ‘Fadzilah’. Ella no hablaba español, así que me preguntó si hablaba inglés, y no es como que yo sea el gran poliglota, pero pues me defendí, y la chava entró al cotorreo con nosotros. Ella venía sola y ya había estado en los Estados Unidos; posteriormente, iría a Guatemala y Belice, y creo que seguiría hacia Sudamérica. Toda una aventurera. Junto a ella, estaban dos alemanes, muy buen pedo, que cuando empezamos a hablar de futbol se unieron a la plática, hablamos acerca de los jugadores mexicanos que han jugado en Alemania (como Ricardo Osorio y Pável Pardo), y de los que han jugado o juegan en otros países de Europa (conocían al ‘Chicharito’ Hernandez y a Giovani Dos Santos, por ejemplo), y por lo que comentaron tenían una buena impresión de ellos como futbolistas y como personas, eso es bueno.

Se acabó el tiempo de cenar y nos retiramos; tanto los alemanes como la singapurense nos comentaron que al día siguiente harían el tour que organizaba el hotel, eso indicaba que los veríamos de nuevo por la mañana. Salimos a recorrer las calles de Creel, y nos topamos con muchísimas tiendas de artesanías; recuerdo en particular una en la que pregunté acerca de unas piezas de cerámica, y en eso llegó una señora encarrerada (a la que mis compas le llamaron ‘La Señora Loca’), que mas que loca yo la veía demasiado apasionada con la historia de su mercancía, que con un acento muy anorteñado nos explicó TODO acerca del estilo de esa cerámica (que se realiza en Mata Ortiz), nos platicó de sus reumas y le tiró con todo al Gobierno Federal, en particular al ‘Enano de los Pinos’ (como ella lo llamó). Ahora si, para rematar bien ese día, unas cheves tranquilonas y una buena plática para festejar el momento de vacaciones y de estar alejado de la rutina del trabajo…

Al día siguiente, visitaríamos varios lugares, empezando por una cueva donde vivían unos rarámuris, en las afueras de Creel. Un alemán estaba impresionado de poder entrar a la casa de ellos, decía que era demasiado ‘fuerte’, y probablemente tenga razón, pero si a mi me dejaran propina por dejar entrar a la gente a ver mi cuarto, creo que también lo haría jaja. Cabe mencionar que a estas alturas del paseo, un señor se había dado a notar por las múltiples pendejadas que preguntaba o comentaba, decía estar estudiando nahuatl y comentaba cada que podía hasta de las cosas más irrelevantes, no fue alguien ‘no grato’ durante el viaje, pero para comprender mejor el viaje es necesario mencionarlo en el relato jaja. En fin, después de la cueva regresamos al camión, y entramos a una reserva tarahumara, en la Misión San Ignacio. Pagamos una pequeña cuota de 15 pesos para entrar. Ahi a la gente se le respeta, no se pueden comprar propiedades en esa zona, e incluso los autos pueden circular sin placas, nadie les dirá nada. Llegamos a una iglesia, que curiosamente no tenía bancas (según nos comentaron, porque ahí hacen danzas en ciertos festejos), un señor muy amable y hospitalario la cuidaba, y conocía a nuestro guía. De hecho, el guía conocía a mucha gente de todos los lugares a los que nos llevó.

Hombre cuidando la Iglesia, en Misión San Ignacio

Ahi dentro de la misión, fuimos a dos sitios llamados ‘El Valle de los Hongos’ y ‘El Valle de las Ranas’. Eran lugaes en donde había unas piedras enormes, que extrañamente, parecían hongos y ranas… lógico no??? Recuerdo un comentario de una niña que iba ahi, dijo “Ya pasamos el de los hongos, el de las ranas, ahora que sigue??? El Valle de las jirafas???”, jaja un comentario intrascendente sin duda pero que me hizo reír por la forma en que lo preguntó. De ahi continuamos hacia el Parque de la Cascada Cusararé, un lugar muy hermoso, con una cascada de 30 metros, uno de esos lugares que uno no se imagina que hubiera tan cerca de uno, y tan poco publicitado.

Cascada Cusárare

De regreso de la cascada, aun por el camino de terracería, vimos a un enano con un hacha más grande que él, el guía que traía el camión lo invitó a  subir, su nombre era ‘Manuel’.  Ahí, el guía contó que a Manuel una vez le pidieron que desmontara la hierba de una parte del parque, y que empezó a agarrar parejo a tumbar hierba con todo y pinos jajaja, de lo que Toño comentó que éste realmente era ‘El Enano de los Pinos’ jajaja, todo un personaje. El señor hablador trataba de cotorrearlo y tirarle carro, mientras que nosotros y unos sinaloenses que venían en el camión solo estábamos a la expectativa de ver que mamada fuera a decir. Ya antes de llegar a Creel llegamos al Lago Arareco, un lago muy bonito, de agua quieta, que reflejaba las montañas y los paisajes de una manera muy vistosa. Ahi se encontraban algunas niñas rarámuris vendiendo artesanías como de costumbre, y un niño haciendo ‘patitos’ en el Lago. Intente competirle, pero me puso una santa arrastrada.

Ya de regreso en Creel, buscamos donde comer y fuimos a dar a una fondita. A nuestra mesa llegaron dos chavitas a vendernos artesanías, como las hay a lo largo del pueblo. Nos aplicaron el combo compra-peso sin éxito, y después, una de las dos comentó que tenía hambre, le dije “Pásale a comer con nosotros” ya que quedaban dos sillas libres. Las niñas se veían algo tímidas, y no contestaban, solo le sacaban la vuelta a la invitación, hasta que la más chiquita dijo “Pues yo si me siento”; al ver esto, la más grande tambien se sentó. Les pedimos de comer y estuvieron con nosotros, eran muy simpáticas las dos, la más chiquita era un desmadrito andando. Poco a poco fueron agarrando mas confianza, y fue agradable ver que después ya estaban platicando con nosotros y nos dijeron sus nombres, la más grande se llamaba Martha y la pequeña Irma Graciela; Martha nos platicó algunas cosas e Irma inventaba y exageraba todas las respuestas para cada cosa que le preguntabamos, según ella su papá hacía de todo jeje. Al final, jugando con Irma, intentó morderme y me empezó a apretar la nariz, ya se sentían muy en confianza. Posteriormente terminamos de comer, compramos algunas artesanías y recuerdos,  y fuimos de regreso al hotel. Por cierto, no perdimos la oportunidad para tomarnos unas fotos con Martha e Irma:

Martha e Irma, dos niñas rarámuris

Irma, la inquieta niña rarámuri, jugueteando en Creel

Ya en el hotel, nos topamos con los sinaloenses que nos habían acompañado al tour, y estaban mas que puestos para unas cheves. Rob y yo bajamos cone llos, y en eso empezó a llover; como que se querían rajar con la lluvia, pero les pique el orgullo y nos fuimos a buscar un depósito. Cada que avanzabamos la lluvia iba arreciando más y más, hasta que tuvimos que refugiarnos en el techo saliente de un tejabán, ya que empezó a caer un aguacero helado y con granizos… después de ver que al agua no cedería, amarré bien mis huaraches tarahumaras que acababa de comprar y corrimos entre las vías del tren y las piedras en la búsqueda de un depósito, el espiritú rarámuri me invadió y se apoderó de mi para ir a comprar cheve jajaja. Por fin llegamos a un depósito, nos armamos de cheve y regresamos empapados al hotel a echarnos un baño.

A la hora de la cena llegó nuestra amiga de Singapur a la mesa, los alemanes ya se habían ido, y junto con ella llegó una chava holandesa acompañada de un inglés. Ambos se unieron a la plática, la holandesa había vivido dos años en el DF, así que no hubo problemas para comunicarnos, mientras que las clásicas pláticas de futbol hicieron que el inglés entrara en el cotorreo. Él era fanático del Leeds United, y era de esa ciudad (Leeds), le gustaba la buena música también. Al terminar de cenar, quedabamos pocos en la mesa, los sinaloenses nos esperaban afuera con las cheves, e invitamos a los extranjeros a venir con nosotros; ya afuera, tal cual inicio de chiste (“Estaba un inglés, una holandesa y un mexicano que…”), estabamos gente de diferentes regiones del mundo tomando y conversando a como podíamos, había los que sólo hablaban español, los que sólo hablaban inglés, y los que solo hablabamos un poco de todo, así que ya se imaginarán. Una señora del hotel nos pidió que no hicieramos ruido, y todos nos fuimos a otra casita de gente del mismo hotel, en donde al poco tiempo nos volvieron a correr; ya eran las 11, así que mejor cada quien se fue para su cuarto, el siguiente día habría otro tour: La cascada de Basaseachi.

Ya al día siguiente, ibamos en rumbo del parque de la cascada de Basaseachi. Muchísimas curvas, como es común en la sierra, pero al fin llegamos. Llegamos al mirador que se encuentra arriba y vimos la cascada desde las alturas. Nos recomendaron bajar para verla, había algunas veredas, y un niño pelirrojo llamado Daniel nos acompañó, era de los guías del lugar, al igual que muchos niños fué un poco tímido al principio pero al final terminó platicando hasta de su perro.  Bajamos a otro mirador y nos comentó que podíamos bajar cerca de donde caía el agua, por supuesto que le dijimos que queriamos ir, yseguimos bajando. Ya hasta abajo, había una brisa que nos empapó por completo, ademas de un fuerte sonido del agua cayendo. El paisaje era mágico, como para una postal, cualquier descripción que les pueda dar no refleja el sentimiento de estar ahi y sentir la brisa de la cascada, de aproximadamente 246 metros de altura.

En la parte baja de la cascada de Basaseachi

Ya con un poco de presión del tiempo, subimos hasta el estacionamiento donde nos esperarían; comento lo de la presión, porque debíamos de estar listos antes de las 3 y media, porque aproximadamente a esa hora, podría haber pasado el camión que va de Basaseachi a Chihuahua, que era en el que regresaríamos. Despues de pedir unas quesadillas, nos dejaron en una especie de estación (bastante chilera por cierto), y nos dijeron que el camión aún no pasaba; no había problema, al menos no nos había dejado. Fadzilah se quedó con nosotros, ya que ella tenía previsto tomar un camión en Chihuahua para ir a Zacatecas, así que todos esperamos el camión ahi. Pasó alrededor de una hora, y el camión no pasaba, nos empezabamos a preocupar un poco, pero el camión por fin llegó. Se sentía cerca el regreso a casa… De repente, cuando el celular agarró señal, me di cuenta que había dos mensajes de voz. Usualmente tiendo a ignorarlos, pero en ese momento los revisé; eran malas noticias, nuestro vuelo de regreso a Monterrey había sido cancelado, a que oportunos esos de VivaAerobus… comentando lo sucedido con la raza, en el autobus decidimos regresar en camión a Monterrey desde Chihuahua, ni hablar, había que regresar a la chamba.

Muchos momentos de reflexión y conversaciones interesantes durante los momentos posteriores, lo del avión era algo que no dependía de nosotros y no se podía hacer mucho, así que darle más vueltas al asunto no valía la pena. Por fin llegamos a Chihuahua; al preguntar sobre alguna corrida a Monterrey, precisamente estaba abordando uncamión que venía para acá, así que compramos los boletos rapidamente. Ayudamos a Fadzilah (que casi no hablaba español) a comprar su boleto a Zacatecas, y nos despedimos de ella. Ya estabamos en el camión que nos regresaría a casa, cansados y sin dinero. Llegamos a Monterrey aproximadamente a las 11 AM, mi barba denotaba que no había llevado rastrillo al vaje, y mi ropa delataba que no me había bañado ese día, pero eso no importaba en ese momento (ni ahora), ya que acababamos de conocer uno de los destinos turísticos mas interesantes que recuerdo. Por cierto, recien llegando hablé a VivaAerobus, y sin oponer resistencia alguna, me comentaron que el dinero del costo del vuelo que perdimos me sería reembolsado, asi que no hubo perdedores, todos somos campeones.

Pues esa fué una muy buena manera de gastar dos días de vacaciones, conocimos dos estados, paisajes increíbles, gente interesante, y un poco de la cultura y costumbres rarámuris. Pronto subiré más fotos de algunos de los lugares que conocimos cerca de Creel o de la cascada de Basaseachi en mi otro blog. Definitivamente un viaje que volvería a hacer, y los invito a que lo hagan, vale mucho la pena. Ahora, a regresar a la realidad, ya habrá mas tiempo de viajar.

Sobresss

De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Primera parte)

agosto 13, 2010

La semana pasada algunos amigos del trabajo y yo pedimos algunos días de vacaciones, así que fuimos a dos estados que no conocía: Sinaloa y Chihuahua. La idea principal de este viaje era viajar en el Ferrocarril Chihuahua – Pacífico, un recorrido que la verdad vale mucho la pena. El plan era llegar a Los Mochis, y de ahi viajar en tren hasta el poblado de Creel, en Chihuahua, para después de dos días, viajar hasta la ciudad de Chihuahua y de ahi regresar… podríamos decir que, a grandes rasgos, todo salió de acuerdo a lo esperado.

Llegamos a Los Mochis, y una opción que teníamos pensada era rentar un carro, pero cuando llegamos al aeropuerto las agencias de autos estaban cerradas; ahi un cabrón nos intentó atornillar con un taxi en más de 300 pesos solo para ir hasta la agencia de carros del centro, pero mejor hablamos a los telefonos que estaban en la ventana de las agencias, y quedaron en llevarnos el carro al aeropuerto, se la peló el otro vatillo. Al poco tiempo llegó una muchacha con el carro, quedamos de avisarle en que hotel nos hospedariamos, y nos lanzamos a comer a un lugar que ni de oídas conocíamos, cerca de Topolobampo: Isla Maviri.

Isla Mavirí

Llegando, nos dimos cuenta que había muchos restaurantes, había una playa agradable, y llegamos a un lugar que presumía hacer “el mejor pescado zarandeado del mundo”… nos sentamos, y cuando llegó el mesero, le pregunté si en realidad era el mejor pescado zarandeado del mundo, nos dice: “No, pues es pura publicidad…”, a lo que le contesto: “Noooombre, no me digas eso, de perdido dime que sí para creermelo” jaja el mesero solo se rió, pero bueno, le dimos el beneficio de la duda y pues era un buen pescado, aunque dudo que haya estado cerca de lo que prometía. Nos dimos un tragadón de mariscos, chicharrón de pescado y algunas cosas más, un rol leve por la playa, y de ahi nos lanzamos a Los Mochis a buscar hotel.

Llegando por la avenida principal, no encontramos nada, pero al menos vimos donde estaba ubicada la estación de ferrocarril. Decidimos ir hacia el centro de la ciudad, y ahi seguimos busando un hotel, lo bueno es que hallando uno salieron los demás, todos los hoteles estaban por la misma avenida, y nos hospedamos en uno muy bonito, económico, y con alberca, a huevo! El hotel se llamaba ‘Valle Verde’. Nos pusimos a ver el futbol y le avisamos a la chava de la agencia de renta de autos en que hotel nos hospedaríamos, y resultó que la agencia estaba a contraesquina del hotel, así que no batallaría para ir por el carro al día siguiente. Ya más tarde nos metimos a la alberca, había unos morrillos haciendo un desmadre ahi mismo, pero cuando entramos como que se calmaron un poco, fue una noche de clima agradable, namas faltaron unas buenas cheves en la alberca. Para cenar unos hot-dogs poderosos al estilo sinaloense, y de postre unos tacos de lengua y carnitas. Terminamos el día viendo buenos videos en el VH1; DuranDuran, Guns N’ Roses y cosas de esas.

Ya al siguiente día había que madrugar para ir a comprar los boletos de tren (que no se podían separar por internet o teléfono), llegamos y rápido los conseguimos, nos subimos e inició la travesía. Después de ir sentados en el tren, Toño descubrió que era mucho más entretenido ir en la parte que separaba a cada vagón, ya que no tenía ventanas y sentías el viaje más al natural. Ahi nos fuimos, con cámara en mano, tomando fotos a lo loco ya que cada lugar espectacular que pasabamos pensabamos que era lo mejor, pero siempre era superado por lo que venía, así que ya se imaginarán… bajaba y subía la gente, gente de Sinaloa, de otras partes de Mexico, y de otras partes del mundo, una variedad de gente tan diferente compartiendo el mismo tren.

Puente del Ferrocarril Chepe

Por lo general, no pierdo la ocasión para conversar con personas de otros lugares, este viaje no fue la excepción. Una breve plática con unas turistas españolas y una italiana que venían juntas, iniciando su travesía por Mexico; un amable sinaloense que al igual que yo iba en la parte de afuera de los vagones tomando fotos y video, en camino de encontrarse con sus familiares en un rancho en la sierra; personal del mismo tren que platicaban de las experiencias que habían pasado en el ferrocarril. Algo que me llamó mucho la atención, fue cuando le pregunte a un señor del tren sobre que animales había en la sierra… “Venados, onzas, osos, león”… en este momento recordé aquel animal que vi disecado en la sierra de Santiago NL, pero del cual no hallé información alguna, asi que le pregunté que si se refería al puma, pero me contesto: “No, es del león pelón el que hay aca en la sierra, los pumas son otros”, en ese momento supe que si se trataba del mismo animal que yo había visto. Pendejamente, me puse muy feliz por algo como eso jajaja. El recorrido continuaba, y el paisaje iba cambiando, mas pinos y no había un color verde tan profundo en la vegetación.

Divisadero

Llegamos a la Estación Divisadero, en la que dan 15 minutos para bajar y donde tuvimos los primeros contactos con rarámuris (que son los indígenas de las regiones serranas de Chihuahua, que hablan el tarahumara); pequeñas niñas llegaban a ofrecer artesanías hechas con pino principalmente, cuyo grito de guerra era aplicar el combo ‘compra-peso’ (Cuando llegaban y mostraban las artesanías, nos decían “compra, compra”, y si les decías que no, pedían un “peee-so” con un tonito peculiar y de una manera muy simpática algunas) o el famoso ‘kórima’ (que ellos veían como dinero, pero investigando un poco encontré que significa ayuda o solidaridad). Acabaron los 15 minutos, me compré una gordita de asado (deliciosa por cierto) y nos trepamos de regreso al tren. En esta estación llegó una señora, acompañada de quien creo que era su mamá; como estabamos en unos asientos que quedaban de frente con los de la señora, no recuerdo como pero terminamos platicando con ellas. Ellas hablaban tarahumara y español, eran de Témoris, y se dirigían a un hospital en un pueblo llamado San Juanito, ya que la señora estaba embarazada a pocos días de dar a luz. Para ese entonces, estabamos a punto de llegar a Creel, que era nuestro destino para ese día.

Al fin llegamos, y al bajar del camión había gente ofreciendo hospedaje o tours, todos muy económicos. Nosotros nos hospedamos en uno llamado ‘Casa Margaritas’, que por persona cobraban alrededor de 150 pesos, con desayuno y cena incluídos. Debo reconocer que yo pensaba que darían un miserable pan o café de sobrecito, pero la verdad que ésto si valía la pena. Llegando al hotel, amarramos el tour del día siguiente, donde nos llevarían a conocer los alrededores de Creel, lo mejor estaría por venir…

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