Viaje por territorio chiapaneco (Tercera parte)

Continúa de aquí.

Ya era jueves, y nos dirigiríamos muy temprano hacia el poblado de Frontera Corozal, pero antes llegamos a una tiendita para poder ver a unas guacamayas que tenían de ‘mascotas’, ya que estaban libres pero vivían en un árbol al cual siempre regresaban en la noche. La gente de la tienda muy amable, se reían de que nos emocionara el hecho de ver estas aves.

Guacamayas en Lacanjá

Guacamayas en Lacanjá

Cuando llegamos, y para variar, había que pagar una cuota de 15 pesos. Si, una cuota por entrar a un pueblo cuya única gracia es tener un embarcadero en el Río Usumacinta del cual salen las lanchas con destino a Yaxchilán y a Bethel, en Guatemala, la cual es uno de los puntos de donde se puede viajar para conocer la ciudad maya de Tikal, en Guatemala. Al acercarnos al embarcadero, la gente nos intentó clavar los colmillos, hablando en sentido figurado. Nos querían cobrar 700 pesos por llevarnos a Yaxchilán, osea 350 pesos por persona. Estaban pero que si bien pendejos. Yo sabía que el costo rondaba alrededor de 150 pesos por persona, así que decidimos esperar hasta que llegaron 3 personas más. Entre que eramos más y negociamos un poco, el viaje salió al costo esperado. Partimos hacia Yaxchilan.

Río Usumacinta

Río Usumacinta

Para los que no sepan, el Río Usumacinta es frontera mexicana. Al navegar por este río, lo que ves hacia un lado es Mexico y hacia el otro es Guatemala. De hecho, nos pidieron si podíamos llevar a una señora guatemalteca con nosotros, por supuesto que accedimos. El río es un río ancho, si bien no es el más ancho que he visto en Mexico, tiene un buen caudal de aguas obscuras, de apariencia lodosa. A sus orillas alcanzamos a ver un lagarto tomando el sol. Después de alrededor de 40 minutos, llegamos a Yaxchilán.

Yaxchilán es una ciudad maya muy bien conservada, en la que los visitantes somos recibidos entre los aullidos de los monos aulladores, y en la cual sus ruinas cuentan con algunos elementos característicos de la arquitectura maya. Nos dieron poco más de 2 horas para recorrerla, tiempo que fué insuficiente, hicimos casi 3 horas y aún nos falto para recorrerla y disfrutar de todos sus edificios. De las características de esta ciudad, son sus grandes estelas, muchas de ellas ahora en el Museo de Antropología e Historia Mexicana, en la Cd. de Mexico. Solo de imaginar las épocas en las que esta civilización estaba en su apogeo, desarrollándose al lado del Río Usumacinta en el corazón de la selva, me hace añorar una máquina del tiempo.

Sitio arqueológico de Yaxchilan

Sitio arqueológico de Yaxchilan

A punto de acabar de ver lo que creíamos eran todas las ruinas (y después de habernos entretenido grabando unos monos araña y aulladores), nos dimos cuenta que nos había faltado recorrer los edificios más lejanos y más altos, ya casi sobre el tiempo. Considerando que no sabemos cuando íbamos a regresar, decidimos ir rápido a conocer lo que nos faltó, total ya estabamos ahi. Yaxchilán resultó ser más grande de lo que pensabamos. Nos dejó una grata impresión, ahora iríamos hacia Bonampak.

Sitio arqueológico de Bonampak

Sitio arqueológico de Bonampak

Bonampak se encuentra muy cerca de Lacanjá, el lugar donde habíamos estado la noche anterior. Este sitio es administrado por los mismos lacandones, que cobran una cuota de 70 pesos aparte de la obligatoria cuota del INAH (estudiantes, viejitos y mexicanos en domingos entran gratis), la cual da derecho a visitar un pequeño museo en el estacionamiento del sitio y a la transportación en unas pequeñas combis hasta la zona arqueológica, a algunos pocos kilómetros de terracería de ahi. Sinceramente se me hace algo mamón este tipo de cuotas, pagar 70 pesos por un transporte obligatorio que bien podríamos omitir, pero si es el precio que se paga a cambio de que esta gente cuide sus bosques y selvas de la deforestación y los mantenga en buen estado, creo que es un precio que podemos pagar. Además, es preferible eso a que estuviera en manos de algún extranjero que sólo le interesara el capital.

Dato curioso: Nuestro guía lacandón Alexis nos comentó que debido a que los lacandones son los únicos que pueden hacer negocio en esa zona, muchísimas extranjeras buscan a los chavos de ahí para casarse por interés y poder legalmente hacer negocio, creando campamentos ecoturísticos. Ni hablar, siempre habrá quien se aproveche de las leyes.

Murales de Bonampak

Murales de Bonampak

Siguiendo con el relato, en Bonampak abordamos la combi y llegamos a la entrada del sitio; un sitio que si bien es pequeño también es muy bonito, que tiene una acrópolis grande y cuyo principal atractivo es tener nada más y nada menos que los murales mayas mejor conservados que existen. Leyendo un poco las explicaciones en este sitio, se mencionaba la buena relación que tenía este pueblo con Yaxchilán, de acuerdo a los grabados y las interpretaciones de los arqueólogos. Una vez más mi imaginación volaba e intentaba imaginar como eran las cosas en aquellos tiempos. Entramos a ver los tres murales que hay, y al salir del último regresaba al primero, y al terminar lo volvía a hacer, era de esas cosas que no sabía cuando volvería a hacer. Había ingleses, españoles, brasileños y gente de diversas nacionalidades asombradas con este sitio. Ya de regreso, la lluvia comenzó a caer, y nos detuvimos un poco para ver e intentar fotografiar unos monos aulladores que se encontraban en la copa de los árboles. Todo en su conjunto, fue una escena de esas para recordarlas por mucho tiempo.

Al momento de salir de Bonampak, ya faltaban pocos minutos para las 5 PM, y como ya les mencioné, a esta hora empezaba a obscurecer. Agarramos carretera y llegamos a un retén militar. Lo clásico, me preguntan y les contesto, los cotorreo un poco, y en eso el soldado que nos realizó la revisión me pregunta: “Le pueden dar ride a unos amigos?”. Accedimos. Llevamos a dos personas que se encontraban con ellos en el retén, y platicando un poco nos dimos cuenta que eran soldados que acababan de terminar su guardia en el retén, eran originarios de Tabasco, así que conocían bien la zona que estabamos recorriendo. Por un momento sentí que llevaba seguridad privada y guardaespaldas en el vehículo jaja.

La verdad eran bastante alegres, agarraron el cotorreo chido con nosotros, y debo de admitir que pasamos un buen rato de risas y plática amena compartiendo el camino. A tono de broma, yo les preguntaba que cuando venían para el norte, y nos decían que no, que gracias, que allá estaban bien. Les pregunté en que manera les había afectado la guerra contra el narcotráfico, si les parecía bien o si creen que antes estábamos mejor, a lo que me contestaban que para ellos asi estaba mejor, ya que salían a conocer más y no estaban solamente encerrados en el cuartel. Al menos algunos le ven el lado positivo. Los dejamos en un entronque hacia un poblado llamado Chancalá, y seguimos hacia Palenque.

Llegamos a buscar hospedaje a un sitio que nos habían recomendado, casi en la entrada de las ruinas, llamado ‘El Panchán’. Muchísima gente en esa zona, restaurantes grandes, bebidas, grupos y muchísima banda hippie. En el lugar, nadie nos atendió en la recepción, y estuvimos rondando por ahi hasta que nos dimos por vencidos. Nos fuimos al pueblo, y nos quedamos en un hotel barato que la verdad no aportó nada. Al día siguiente visitaríamos la zona arqueológica de Palenque.

Sitio Arqueológico de Palenque, El Palacio

Sitio Arqueológico de Palenque

En la mañana salimos a almorzar en una fondita, buena y barata comida, de esa que da gusto encontrar. Nos echamos unas empanadas y unos salbutes. De ahi le dimos hacía Palenque. Al llegar, se acercaban los guías y nos ofrecían sus servicios en 600 pesos, era demasiado dinero. Al entrar, un chavito nos ofreció el servicio de guía por 150 pesos; al inicio dudé, pero basado en la buena experiencia con Wilmer, decidí darle una oportunidad… error. Iniciamos el recorrido y el chavillo tiraba el rollo más clasico, muchas cosas que incluso yo ya conocía y no ahondaba en los temas. Le preguntaba y no me sabía responder, y terminaba inventándonos cosas (decía que el hijo de Pakal se llamaba ‘Pakalito’ y que unas piedras acostadas eran las camas donde dormían los dioses, entre otras cosas). Por si esto fuera poco, el morrillo era americanista. Cada que lo torcía con una mentira  burda lo cuestionaba y lo pedorreaba, le decía que no fuera mentiroso y nada más se quedaba callado, preferiría que me hubiera dicho que no sabía. Ni hablar, no todo saldría bien en el viaje.

Niño mentiroso

Guía mentiroso de Palenque. No lo contraten

Palenque es una zona grandísima, que requiere gran parte del día para recorrerla. Eso sí, de todos los sitios arqueológicos que visitamos, era en el que más gente había. Turistas mexicanos y estranjeros por igual, y muchísimos guadalupanos visitaban la zona. Vale la pena conocerla, es de esos lugares que como mexicanos no podemos dejar pasar. Algunas de sus estructuras más importantes como el famoso Templo de las Inscripciones y el área del Palacio son simplemente impresionantes. Al salir de la zona, visitamos el museo del sitio, en el cual se encuentra la replica de la tumba encontrada en el Templo de las Inscripciones y algunas piezas más de Palenque. Recuerdo haber leído las interpretaciones a ciertos grabados, en los que se representaban batallas contra pueblos rivales, uno de ellos Toniná (el cual visitaríamos al día siguiente).  Al salir de la Palenque nos encontrabamos hambrientos, así que llegar a un puesto en el cual vendían consomé y tacos de borrego sobre la carretera que va a Ocosingo fue casi una experiencia religiosa.

Repletos y con el tanque lleno, nos dirigimos hacia la cascada Misol-Ha. No pasó ni media hora cuando ya habíamos llegado, ahí rentaríamos una cabaña para quedarnos ese día, por la módica cantidead de 290 pesos. Estabamos muy cansados, y no tardamos demasiado en dormir. Por la mañana, daríamos una vuelta por la cascada, que se veía increíble con los rayos de sol de la mañana iluminando la caída de agua,  y caminamos por atrás de ella, hasta que llegamos a una pequeña cueva, a la que un tipo nos quería cobrar por entrar. Decidimos mejor regresar, y seguir nuestro camino.

Cascada de Misol-Ha
Cascada de Misol-Ha

 Sobre la carretera había un entronque hacia un lugar llamado Agua Clara, del cual habia visto buenas cosas en fotos, así que le dimos para allá. Al entrar al ejido, nos cobraron 20 pesos a cada uno, asi que pagamos. Poco más adelante, pasamos por otra caseta improvisada en la cual había un cabrón huevón echado con una soga y que cobraba otros 10 pesos de entrada para seguir avanzando al balneario (en realidad solo había palapas y unos baños sucios) y llegamos al río. Seré sincero, este lugar no se me hizo nada espectacular, y al menos en esa ocasión el agua tenía un color bastante normal, no se parecía a lo que había visto en fotos. Algo decepcionados, decidimos seguir hacia Agua Azul.

Agua Clara

Agua Clara

Agua Azul, como siempre, cumplió con las expectativas. Al igual que Palenque, es uno de los sitios más turísticos y famosos de Chiapas. Y no es para más, las cascadas son impresionantes. Agua Azul al igual, es Área Natural Protegida, asi que como se imaginarán, cobran los 25 pesos de entrada sólo por entrar al Parque. Posteriormente hay otra caseta, en la que cobran creo que 20 pesos. Como era de esperarse, las cascadas tenían una buena combinación de caudal y un hermoso color.

Cascadas de Agua Azul

Cascadas de Agua Azul

Hacía calor y seguíamos subiendo a la par del río, el agua cada vez se antojaba más, hasta que decidimos que el agua se veía tan deliciosa que no meterse sería un pecado. Mejor decisión no pudimos haber tomado.

Bañandose en Agua Azul

Un buen chapuzón en Agua Azul

Ya de regreso, llegamos a comer a las clásicas empanaditas de a 5 x 10 pesos. Si lo que buscabamos era comida barata y jaladora, Agua Azul era una excelente opción. Ahi me deje caer, ya que había que agarrar fuerzas para lo que faltaba, ese día era el que más carretera recorreríamos. Al llegar al carro se acerca un niño diciendome que le diera dinero, que el me había cuidado un carro; un niño que apenas hablar podía ya estaba pidiendo dinero por hacer nada, eso siempre me dará algo de tristeza ya que son los huevones del mañana. Salimos de Agua Azul, y emprendimos el camino hacía San Cristobal por una carretera que destacó por sus múltiples curvas y deslaves, así como también por los muchos corredores guadalupanos que cargaban una antorcha, ya que se acercaba el día de la virgen de Guadalupe.

Llegamos a Ocosingo, un poblado en el que en múltiples paredes se encuentran graffitis de apoyo al EZLN y mensajes en los que expresaban “Aqui el pueblo manda y el gobierno obedece”. Cuando atravesabamos por el bulevar vimos el letrero que señalaba el rumbo para llegar a las zona arqueológica de Toniná, y al ser alrededor de las 3:30 PM, decidimos que valdría la pena conocer la zona ya que andábamos tan cerca. Si habíamos recorrido algunas carreteras espantosas, teníamos una nueva campeona, la carretera a Toniná estaba increíblemente fea. Sin embargo, al llegar a Toniná, sentimos que ese camino traqueteado había valido la pena.

Sitio arqueológico de Toniná

Sitio arqueológico de Toniná

Una zona arqueológica que desconocía, y que realmente está muy bien conservada. Un estilo diferente a lo que había visto en Chiapas, con una gran piramide a varios niveles, con laberintos, túneles y una altura considerable. Era diferente el sentir respecto a los demás templos en la selva, ya que acá el ecosistema era menos tropical y rodeado de grandes campos, en donde supongo alguna vez hubo grandes bosques. Nos metimos en los túneles, vimos algunos detalles similares a los túneles de Palenque y otras zonas. Realmente Toniná fue una agradable sorpresa, y es un sitio al que pienso regresar. En fin, ese día era el último que dormiríamos en territorio chiapaneco, y debíamos de llegar a la capital. Pasaríamos antes a San Cristobal.

Venta de Artesanías en San Cristobal

Venta de Artesanías en San Cristobal

Salimos de Ocosingo ya con el sol metiéndose un poco, y al llegar a nuestro destino más proximo compraríamos algunas artesanías, cenaríamos y daríamos un último recorrido por sus frías pero pintorescas calles. Después de eso, tomamos la autopista a Tuxtla Gutiérrez y llegamos a un hotel muy cerca del centro. El alojamiento igual que en la mayoría de los sitios que visitamos, era económico, alrededor de 250 pesos. No había mucho que agregar,  el viaje estaba llegando a su fin.

Definitivamente fué un viaje que volvería a hacer, una y otra vez. Buenos destinos, buena companía, y toda la actitud para hacerlo una experiencia difícil de olvidar. Algunas de las cosas que aprendí es que siempre va a haber gente que no le gusta batallar para conseguir las cosas, y creo que es uno de los principales problemas de nuestro país. Otra, es que muchas veces la manera en la que abordes a la gente influye tremendamente en la manera en la que te van a tratar, y una buena actitud usalmente será correspondida con otra. Asi mismo, me confirmó la idea que tengo de nuestro país como un territorio rico natural y culturalmente, envidiado por muchos extranjeros, y al cual debemos de aprovechar y cuidar desde este momento, no cuando ya sea demasiado tarde.

Chiapas, una experiencia que les recomiendo ahora y les recomendare siempre.

Sobresss

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6 comentarios en “Viaje por territorio chiapaneco (Tercera parte)”


  1. […] especial, solo un poco de todo « Viaje por territorio chiapaneco (Primera parte) Viaje por territorio chiapaneco (Tercera parte) […]

  2. Tania Says:

    EXCELENTE RESEÑA,ME PARECIO CASI CASI HABER HECHO EL RECORRIDO CON UDS Y ME DIERON MAS GANAS DE SEGUIR VIAJANDO Y EXPLORANDO TB DE LA MANERA EN Q LO HACES:DISFRUTANDO Y APRENDIENDO AL MISMO TIEMPO,Y APRECIANDO CADA PEQUEÑO DETALLE
    PUBLICA MAS PICS¡¡

  3. dunamis20107 Says:

    Maravilloso lugar Chiapas, y que tal Comitán, por favor platiquenos más de este lugar.

    Saludos

    • Alberto Says:

      Sinceramente de Comitán no podría decir mucho porque solo llegamos de pasada, pero el camino desde San Cristobal hasta Comitán es muy bonito, rodeado de bosques y montañas de pinos, y es bastante pintoresco, ya que a las orillas existen muchos pequeños poblados y comunidades. Debido a ésto, la carretera es un poco lenta en algunos tramos, pero está en muy buen estado y se disfruta recorrerla. En general, la gente de todas las regiones de Chiapas nos trató de lujo.

      Saludos

  4. Rodrigo Says:

    “Recuerdo haber leído las interpretaciones a ciertos grabados” [Palenque]
    Y seguro del de la tumba de Pakaal dijiste “están locos, en varias ocasiones Jaime Maussan ha dicho que se trata de una nave espacial”.


  5. Viajar por la frontera con Guatemala a través del río Usumacinta es una experiencia única, pero sobtre todo poder conocer las zonas arqueológicas de los Mayas no tiene valor. “Que hermoso es todo el estado de Chiapas”… ¡Visita tu país!


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