De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Primera parte)

La semana pasada algunos amigos del trabajo y yo pedimos algunos días de vacaciones, así que fuimos a dos estados que no conocía: Sinaloa y Chihuahua. La idea principal de este viaje era viajar en el Ferrocarril Chihuahua – Pacífico, un recorrido que la verdad vale mucho la pena. El plan era llegar a Los Mochis, y de ahi viajar en tren hasta el poblado de Creel, en Chihuahua, para después de dos días, viajar hasta la ciudad de Chihuahua y de ahi regresar… podríamos decir que, a grandes rasgos, todo salió de acuerdo a lo esperado.

Llegamos a Los Mochis, y una opción que teníamos pensada era rentar un carro, pero cuando llegamos al aeropuerto las agencias de autos estaban cerradas; ahi un cabrón nos intentó atornillar con un taxi en más de 300 pesos solo para ir hasta la agencia de carros del centro, pero mejor hablamos a los telefonos que estaban en la ventana de las agencias, y quedaron en llevarnos el carro al aeropuerto, se la peló el otro vatillo. Al poco tiempo llegó una muchacha con el carro, quedamos de avisarle en que hotel nos hospedariamos, y nos lanzamos a comer a un lugar que ni de oídas conocíamos, cerca de Topolobampo: Isla Maviri.

Isla Mavirí

Llegando, nos dimos cuenta que había muchos restaurantes, había una playa agradable, y llegamos a un lugar que presumía hacer “el mejor pescado zarandeado del mundo”… nos sentamos, y cuando llegó el mesero, le pregunté si en realidad era el mejor pescado zarandeado del mundo, nos dice: “No, pues es pura publicidad…”, a lo que le contesto: “Noooombre, no me digas eso, de perdido dime que sí para creermelo” jaja el mesero solo se rió, pero bueno, le dimos el beneficio de la duda y pues era un buen pescado, aunque dudo que haya estado cerca de lo que prometía. Nos dimos un tragadón de mariscos, chicharrón de pescado y algunas cosas más, un rol leve por la playa, y de ahi nos lanzamos a Los Mochis a buscar hotel.

Llegando por la avenida principal, no encontramos nada, pero al menos vimos donde estaba ubicada la estación de ferrocarril. Decidimos ir hacia el centro de la ciudad, y ahi seguimos busando un hotel, lo bueno es que hallando uno salieron los demás, todos los hoteles estaban por la misma avenida, y nos hospedamos en uno muy bonito, económico, y con alberca, a huevo! El hotel se llamaba ‘Valle Verde’. Nos pusimos a ver el futbol y le avisamos a la chava de la agencia de renta de autos en que hotel nos hospedaríamos, y resultó que la agencia estaba a contraesquina del hotel, así que no batallaría para ir por el carro al día siguiente. Ya más tarde nos metimos a la alberca, había unos morrillos haciendo un desmadre ahi mismo, pero cuando entramos como que se calmaron un poco, fue una noche de clima agradable, namas faltaron unas buenas cheves en la alberca. Para cenar unos hot-dogs poderosos al estilo sinaloense, y de postre unos tacos de lengua y carnitas. Terminamos el día viendo buenos videos en el VH1; DuranDuran, Guns N’ Roses y cosas de esas.

Ya al siguiente día había que madrugar para ir a comprar los boletos de tren (que no se podían separar por internet o teléfono), llegamos y rápido los conseguimos, nos subimos e inició la travesía. Después de ir sentados en el tren, Toño descubrió que era mucho más entretenido ir en la parte que separaba a cada vagón, ya que no tenía ventanas y sentías el viaje más al natural. Ahi nos fuimos, con cámara en mano, tomando fotos a lo loco ya que cada lugar espectacular que pasabamos pensabamos que era lo mejor, pero siempre era superado por lo que venía, así que ya se imaginarán… bajaba y subía la gente, gente de Sinaloa, de otras partes de Mexico, y de otras partes del mundo, una variedad de gente tan diferente compartiendo el mismo tren.

Puente del Ferrocarril Chepe

Por lo general, no pierdo la ocasión para conversar con personas de otros lugares, este viaje no fue la excepción. Una breve plática con unas turistas españolas y una italiana que venían juntas, iniciando su travesía por Mexico; un amable sinaloense que al igual que yo iba en la parte de afuera de los vagones tomando fotos y video, en camino de encontrarse con sus familiares en un rancho en la sierra; personal del mismo tren que platicaban de las experiencias que habían pasado en el ferrocarril. Algo que me llamó mucho la atención, fue cuando le pregunte a un señor del tren sobre que animales había en la sierra… “Venados, onzas, osos, león”… en este momento recordé aquel animal que vi disecado en la sierra de Santiago NL, pero del cual no hallé información alguna, asi que le pregunté que si se refería al puma, pero me contesto: “No, es del león pelón el que hay aca en la sierra, los pumas son otros”, en ese momento supe que si se trataba del mismo animal que yo había visto. Pendejamente, me puse muy feliz por algo como eso jajaja. El recorrido continuaba, y el paisaje iba cambiando, mas pinos y no había un color verde tan profundo en la vegetación.

Divisadero

Llegamos a la Estación Divisadero, en la que dan 15 minutos para bajar y donde tuvimos los primeros contactos con rarámuris (que son los indígenas de las regiones serranas de Chihuahua, que hablan el tarahumara); pequeñas niñas llegaban a ofrecer artesanías hechas con pino principalmente, cuyo grito de guerra era aplicar el combo ‘compra-peso’ (Cuando llegaban y mostraban las artesanías, nos decían “compra, compra”, y si les decías que no, pedían un “peee-so” con un tonito peculiar y de una manera muy simpática algunas) o el famoso ‘kórima’ (que ellos veían como dinero, pero investigando un poco encontré que significa ayuda o solidaridad). Acabaron los 15 minutos, me compré una gordita de asado (deliciosa por cierto) y nos trepamos de regreso al tren. En esta estación llegó una señora, acompañada de quien creo que era su mamá; como estabamos en unos asientos que quedaban de frente con los de la señora, no recuerdo como pero terminamos platicando con ellas. Ellas hablaban tarahumara y español, eran de Témoris, y se dirigían a un hospital en un pueblo llamado San Juanito, ya que la señora estaba embarazada a pocos días de dar a luz. Para ese entonces, estabamos a punto de llegar a Creel, que era nuestro destino para ese día.

Al fin llegamos, y al bajar del camión había gente ofreciendo hospedaje o tours, todos muy económicos. Nosotros nos hospedamos en uno llamado ‘Casa Margaritas’, que por persona cobraban alrededor de 150 pesos, con desayuno y cena incluídos. Debo reconocer que yo pensaba que darían un miserable pan o café de sobrecito, pero la verdad que ésto si valía la pena. Llegando al hotel, amarramos el tour del día siguiente, donde nos llevarían a conocer los alrededores de Creel, lo mejor estaría por venir…

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3 comentarios en “De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Primera parte)”

  1. Dany Says:

    Muy buena primera parte, me sentí parte del recorrido🙂
    Me reí a morir cuando te emocionaste porque el animal que te habían mencionado era el que habías visto en Santiago jajaja

    Estoy en espera de la segunda parte🙂

  2. Oscar Says:

    Excelente mi Alberto, como te platiqué yo tengo ganas de ir para esos rumbos, y ahora con esta primera parte de tu escrito tengo más ganas de ir!

    Quedo al pendiente de la segunda entrega jaja

    saludos!


  3. […] Ya me había tardado en hacer mi Blog Nada en especial, solo un poco de mi « De rol por Sinaloa y territorio tarahumara (Primera parte) […]


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