Viaje por territorio chiapaneco (Segunda parte)

Continúa de aquí.

Nos levantamos muy temprano, habíamos quedado que el chavito pasaría por nosotros a las 7:30 AM para llevarnos a algunos de los lagos, no sin antes pasar a almorzar al mismo sitio en donde comimos el día anterior. El nombre del guía era Wilmer, pero cuando se lo pregunté me dijo ‘Wilmar'; al estar almorzando pregunté a la señora que significaba ese nombre o porque se lo había puesto, a lo que me contesto que no sabía pero que su ‘muchacho’ que se había ido a trabajar al norte se lo había dicho. A donde se había ido a trabajar? “A Nueva York” me contestó la señora (yo pensaba que se refería a algún estado del norte del país). Después de almorzar, Wilmer nos recomendó conocer en balsa lo que se conoce como Cinco Lagos. Se llama Cinco Lagos, porque en ese camino hay precisamente esa cantidad de lagos (que son el Yachán, Caracol, Agua Escondida, Peña Blanca y la Cañada). Esas mismas balsas en las que aparecen las modelos en el video de Televisa del Bicentenario son en las que nos dan el paseo. Nos cobraron alrededor de 200 pesos por el paseo, duró poco menos de una hora según recuerdo.

Cinco Lagos

Lago La Escondida, en Cinco Lagos

Platicando con las personas de cada lugar creo que aprendes muchas cosas, es parte importante de lo enriquecedor que resulta un viaje de este tipo; conoces sus puntos de vista, la opinión que se tiene de la gente de otros lugares, y resulta incluso curioso ver como gente de tu mismo país piensa y ve las cosas de una manera tan diferente en algunas cosas y  tan parecida en otras. No se debe nunca de tomar por ley o por verdad lo que te digan, pero siempre será un ingrediente más para hacer un mejor análisis y formarte un juicio acerca de las situaciones que los envuelven. Algunas de mis preguntas de cajón era la opinión que cada quien tenía acerca del gobierno (estatal y federal), del ejército, de los zapatistas, de la gente que venía, y les hacía preguntas acerca de la región en la que vivían y de zonas aledañas en el estado. Como todo, hubo algunas opiniones encontradas.

El balsero que nos dió el paseo nos platicó algunas cosas, como que había trabajado en gran parte del país, inclusive en los EU en varios estados. Nos platicó de un incendio en el año 1998 según recuerdo, del que comenta que hay muchas zonas forestales que aún no se han recuperado y mucha fauna que murió con él. Comentamos acerca de la violencia que se vive en el país; algo que me llamó la atención es que allá al parecer (o al menos esa impresión me dió por lo que platicamos con las personas y lo que vivimos) la situación de violencia es mucho menor que acá, o al menos no es tan visible, a pesar de ser frontera igualmente.

Vale mencionar que una ocasión fuimos al DF y hablamos con varia gente que estaba protestando en contra del gobierno del gobernador perredista Juan Sabines, éstos eran integrantes del MOCRI, y recuerdo que una chava comentó que ella era de Benemérito de las Américas, uno de los pueblos que son frontera con Guatemala hacia el este de Chiapas. Se me quedó grabado el nombre de éste pueblo; ahora en éste viaje, al platicar con la gente de distintos puntos de Chiapas, algunos nos comentaron de ese lugar, que junto con lo que he leído y por la impresión que me dió cuando pasamos posteriormente, supongo (mas no aseguro ni generalizo, que quede claro) que es uno de los principales pasos de droga, armas e inmigrantes de la frontera sur, debido a su posición estratégica y a que es de los pueblos más grandes de la zona (es de los pocos con gasolinera). La gente con la que platicamos atribuía esta situación a que había mucha gente de fuera (tamaulipecos, michoacanos, guatemaltecos, entre otros) y que muchos venían a otros ‘negocios’. Menciono este pueblo, porque absolutamente todas las personas a las que les pregunté acerca de ésto me dieron comentarios similares o simplemente se los reservaron.

Continuando con la travesía por los lagos, visitamos el Lago Pojoj, en donde tomamos algunas fotos. Para este entonces, ya había un poco de sol y notamos como las tonalidades de las aguas empezaban a cambiar un poco, en las orillas se notaba un color verde muy bello, mientras que en las partes profundas era una azul intenso, la verdad paraísos inimaginables en una región tan bella como ésta. Un detalle a mencionar de la fauna del lugar, es que estos bosques y lagos son parte del habitat de la mítica ave y símbolo guatemalteco, el quetzal. No es fácil de encontrarlo, ya que es un ave en peligro de extinción, pero tanto el guía como el balsero comentaron haberlos visto por ahi en raras ocasiones.

Lago Pojoj

Lago Pojoj

Al finalizar el recorrido, dejamos a nuestro guía Wilmer en el mirador del lago Tziscao, le dimos 70 pesos, y partimos rumbo al centro ecoturístico Las Nubes, en Maravilla Tenejapa. La vegetación de la carretera cambió de bosques de pinos y de niebla, a un clima un poco más tropicalón, y empezó a haber más curvas debido a que circulabamos por zonas de sierra. Haríamos poco menos de dos horas para llegar; no era mucha distancia a recorrer pero perdimos un poco de tiempo entre otras cosas por algún retén militar que nos tocó ahí y por una parada que hicimos en un mirador al lado de la carretera, en éste se podía apreciar la verde sierra partida a la mitad por un escandaloso río y una pequeña cascada, un paisaje realmente hermoso, y del que jamás podra compararse una foto con haber estado ahi, por lo pronto aquí está la foto:

Mirador en carretera fronteriza

Mirador en carretera fronteriza, antes de Maravilla Tenejapa

Llegamos a una desviación en la carretera y tomamos una pequeña carretera que posteriormente pasó a ser terracería, con muchas subidas y bajaditas pero que no representó gran problema para nuestro auto. Por fin, después de algunos kilómetros de terracería llegamos a Las Nubes, un centro ecoturístico muy bonito (fue el menos económico de los que visitamos, pero está muy bien cuidado y señalado) que es administrado por la misma gente del ejido. En este sitio hay una pequeña zona de balneario natural, hay palapas que rentan por hora, un restaurant, un puente colgante y un sendero que conduce hacia un mirador, todo esto en torno a un río que forma diversas cascadas muy hermosas en diferentes niveles, un paisaje casi irreal, y si no me creen, para muestra la siguiente imagen:

Cascadas de Las Nubes

Cascadas de Las Nubes

Ese día fue de los más tranquilos, ya que manejamos poco y fuera del sendero que conduce al mirador no hubo demasiada actividad física que requiriera un buen descanso, así que ese día fue para relajarse un poco más. Cuando empezaba a oscurecer, decidimos meternos a bañar un rato, como no nos habíamos bañado en ríos o lagos hasta ese momento, a huevo que teníamos que bañarnos ese día en ese lugar. Fría el agua ya a esa hora y muy poca luz que quedaba. Posteriormente, ya que salimos, fuimos al ejido para hablar por teléfono (ya que en toda esa zona no hay señal, mamadas que todo México es Territorio Telcel) y llegamos a una casa que ofrecía “Serbicio Telefonico”.

Anécdota curiosa: en esta casa, así como en la mayoría del rumbo, las líneas telefónicas que hay son guatemaltecas debido al mejor servicio en esa zona, así que la llamada a casa sería cobrada una llamada internacional; costaba 6 pesos el minuto, así que no sería demasiada diferencia. Llegamos y le pedimos que marcara, y la señora iniciaba marcando 00 502 (ella decía que era la clave de Guatemala) para posteriormente marcar nuestro número telefónico, y la llamada no entró. Volvió a intentar y marcó 00 52 al inicio, pero ella mientras marcaba decía “cero cero qui-nieen-toos-dos” pero se equivocó al anotar mi teléfono, ahi fue donde me hizo sentido que el 52 era la lada internacional de México y supuse que 00 era el prefijo para llamadas internacionales. Le intenté comentar sutilmente a la señora lo que estaba ocurriendo, pero me contestaba “es que de las dos maneras funciona”, así que como debatir contra eso. Intentó dos veces más (usando 00 502) y no pudo, así que al final le dije que si me dejaba intentar marcar. Realicé la llamada y hable con mi madre y mi padre. Mi novia tambien quería hablar, y se repitió el incidente de la señora intentando marcar usando su argumento de la clave de Guatemala. Después de algunos intentos pudo hacer la llamada, obviamente hasta que marcó de la manera correcta.

Ya al día siguiente, partimos por la mañana rumbo a Lacanjá, poblado ubicado en la Selva Lacandona, y nos esperaban alrededor de 4 horas y media de camino desde Las Nubes, así que había que darle átomos. Seguimos por la carretera fronteriza, y topamos varios retenes militares. La verdad es que ellos, al igual que la mayoría de la gente que topabamos, cuando uno llega con buena actitud siempre te tratan bien, hasta el punto de llegar a bromear un poco. En fin, siguiendo por este camino llegamos a un entronque que va hacía un centro ecoturístico llamado Las Guacamayas y acortamos camino por ahi. Si bien evitamos rodear un gran tramo de carretera (ya que en lugar de ir hasta la zona más al oriente que tiene Chiapas, conducimos casi en línea recta con rumbo al noreste, que era hasta donde queríamos llegar) hubo tramos en esta otra que estaban bastante deplorables, muchos deslaves, pozos y abundante tierra roja encima del asfalto. Al fin volvimos a salir por la carretera fronteriza, notablemente en mejor estado que el tramo que acababamos de recorrer, pasamos una guarnición militar y llegamos a Benemérito de las Américas.

Cargamos gasolina, y estabamos a una hora de llegar a nuestro destino. En esta zona noté mucho movimiento, no era del tipo de pueblos que habíamos pasado (creo que desde Comitán era lo más grande por ese rumbo), pero no nos quedamos ahi, y continuamos hacia Lacanjá. Esta zona de la carretera era de lo mejor que habíamos conducido en un buen rato, aparte de que no había muchas curvas, el camino empezaba a ponerse muy chingón. Llegamos al entronque de San Javier, y de ahi conducimos hacia la izquierda con destino a Lacanjá. Llegamos al sitio en donde habíamos reservado una cabaña rústica, en el campamento Río Lacanjá. Comimos en el restaurante del lugar, y una chava que era la encargada en ese momento nos preguntó acerca de los planes que traíamos, a lo que les respondimos que queríamos conocer la selva, las cascadas, y la ruinas de Lacanjá.

Al poco tiempo, la muchacha llegó con una viejita que se veía un poco locochona, y nos mencionó que ella podía llevarnos a recorrer esos lugares. Al preguntarle sobre el costo, se nos hizo excesivamente caro, pedía 500 pesos, así que le dijimos que lo pensaríamos. Preguntamos a la muchacha si conocía a alguien más, y nos dijo que iba a ver, a lo que después regresó diciéndonos que era la única. No nos convenció eso, y regresamos al pueblo a buscar a alguien que nos pudiera llevar. Batallabamos, ya que al ser alrededor de las 2 PM no había muchas opciones, muchos ya andaban allá o la gente se encontraba ocupada. Nos estabamos resignando a solo visitar la cascada, y decidimos preguntar en un último lugar, un campamento (no recuerdo el nombre, creo era el Ya’ajche) que estaba a la derecha del camino. Ahi, nos refirieron con un chavo de nombre Alexis Chambor que era guía y nos cobraría 150 pesos menos que la señora; algo es algo, así que aceptamos. Al final, nos dimos cuenta de que fue una excelente decisión.

Iniciamos el recorrido, y para empezar hubo un cobro extra por entrar al sitio de las cascadas, pero pues era algo que ya teníamos contemplado, era de 35 pesos por persona. Nos desviamos del sendero que iba a la cascada, y continuamos por otros senderos no tan obvios, ibamos rumbo a las ruinas de Lacanjá. Después de aproximadamente hora y media de camino, tal vez menos, llegamos a Lacanjá. Increíble la sensación de estar en un sitio arqueológico sin exploración aún, cubierto de plantas y enredaderas, literalmente estabamos en un lugar olvidado por el tiempo y el cual aún no ha sido destruído por el hombre. Es un sitio al que solamente va a ir quien le interese este tipo de cosas, no por modas y cosas de esas. Platicando con el guía, nos platicó de otra zona arqueológica internada en medio de la selva a 8 horas de camino, que ni siquiera los arqueólogos de la región han visitado, que ellos conocen como la piramide de las abejas.

Ruinas de Lacanjá

Ruinas del sitio arqueológico de Lacanjá

Regresamos de Lacanjá y cambiamos de camino, ya que ibamos rumbo a las Cascadas de las Golondrinas. Durante el camino, palticabamos acerca de la fauna de la región, principalmente del jaguar, y nuestro guía lacandón nos comentó de expediciones nocturnas a la selva que se hacen para ver y escuchar animales. Juren que ahi estaré el próximo año, si a alguien más le interesa déjeme un mensaje en la sección de comentarios. Llegamos a las cascadas, hermoso lugar, estaban solas cuando las visitamos y decidimos echarnos un baño. Alexis se unió a nosotros, se cambió y nos llevó hasta las caídas de agua. Una temperatura riquísima para bañarse, aún había luz suficiente, y estuvimos una media hora ahi, otra excelente decisión. Si bien este sitio es más visitado que las ruinas, no se caracteriza por su excesivo turismo.

Cascadas Las Golondrinas, Lacanjá

Cascadas Las Golondrinas, Lacanjá

Ya en la noche regresamos al Campamento Río Lacanjá y llegamos a cenar. Durante la cena estuvimos platicando con el dueño del campamento, un señor lacandón llamado Ricardo Chambor Kin, bastante agradable a pesar de que al inicio estaba aislado. Nos platicaba del lugar, de su intención con el campamento, y del orden y la conciencia que se trata de crear con estos campamentos ecoturísticos. Salió el tema de Benemérito de las Américas, y el señor nos dió a entender que ahi ‘había cosas’, pero no ahondó mucho. Terminamos de cenar, y partimos hacia la cabaña, que estaba frente al Río Lacanjá.

Cabaña en Río Lacanjá

Cabaña del Campamento Río Lacanjá

Había que descansar, al día siguiente partiríamos muy de mañana hacia Yaxchilán. Continua aquí.

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7 comentarios en “Viaje por territorio chiapaneco (Segunda parte)”


  1. [...] hacer mi Blog Nada en especial, solo un poco de todo « Alumno tramposo y pendejo Viaje por territorio chiapaneco (Segunda parte) [...]


  2. [...] Ya me había tardado en hacer mi Blog Nada en especial, solo un poco de todo « Viaje por territorio chiapaneco (Segunda parte) [...]

  3. Karla Triste Says:

    Si estuvo muy padre ese viaje impresionante Chiapas, volveré sin duda para ver lo que me faltó y visitar de nuevo con màs clama lo que ya vi, pero hombre si no fuiste sólo, jajaja sólo “aparezco” en una foto ysalgo cortada, jajaja. Un abrazo

  4. Karla Triste Says:

    Ah myt padre tu artículo

  5. ARTURO Says:

    EXCELENTE. ME DESVELÉ LEYENDO TU ANÉCDOTA. INCERTIDUMBRE, AVENTURA, MISTERIO, UN SIN FÍN DE EMOCIONES….


  6. Gracias! Algun dia me gustaria visitar el sur de Mexico…Saludos

  7. yuli Says:

    esta muy hermoso


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